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MADRID, 5 (EUROPA PRESS)

Los paseos diarios durante el verano, evitando las horas de más calor, mantienen a las personas que padecen Alzheimer activas y sanas, según ha informado la neuróloga del Instituto de Rehabilitación Neurológica de NeuroMadrid, Lucía Esteban.

Y es que, tal y como ha recordado, estos pacientes necesitan una rutina diaria y un ambiente conocido, tranquilo y adecuado a sus necesidades, con el fin de tener un mejor rendimiento cognitivo. De hecho, “cualquier cambio” en esta rutina puede suponer un empeoramiento psíquico y cognitivo que puede conducir a estados confusionales, desorientación y alteraciones conductuales o anímicas.

“Es por esto que al buscar el destino idóneo se hace fundamental que nuestro familiar afectado por esta enfermedad se encuentre en un ambiente familiar, mantener sus horarios (de sueño, comidas y ejercicios),

evitar el riesgo de caídas (retirando obstáculos, WC con barreras laterales, bañera con alfombra antideslizante) y no olvidarnos de seguir fomentando su estimulación cognitiva y física”, ha recalcado.

Por este motivo, la experta ha destacado la necesidad de que en el verano los familiares hagan sentir al enfermo de Alzheimer como un miembro “querido” de la familia; intenten mantener su rutina de horarios lo más similar posible a sus costumbres cotidianas; y elijan un destino donde el paciente se pueda sentir cómodo, tranquilo y en el que su habitación esté iluminada y tenga un reloj y un calendario que le permita orientarse.

Además, es “importante” que mantenga una dieta equilibrada y esté hidratado; use ropa ligera y zapatos cerrados de punta redondeada con tacones anchos y rígidos; y realice actividades en las que el enfermo disfrute con el fin de estimularle cognitivamente.

“Las vacaciones son un buen momento para dedicar tiempo a nuestro familiar afecto de Alzheimer, hacerlo sentir uno más, hablarle mirándole a la cara y escucharle. No son beneficiosos los comentarios del tipo 'abuelo, eso ya lo has contado mil veces' ni recalcarles constantemente que no saben o no recuerdan. Nunca debe sentirse excluido, como una carga y mucho menos plantear meterlo en una residencia mientras dure el periodo estival. Y es que, un deterioro anímico conlleva un gran declinar cognitivo, por lo que el respeto, el cariño y la atención puede llegar a ser la mejor medicina y conseguir efectos más beneficiosos que éstas”, ha recalcado la experta.

LOS GOLPES DE CALOR

Por otra parte, Esteban ha avisado de que las personas con Alzheimer son un grupo “especialmente vulnerable” a los golpes de calor, por lo que ha destacado la necesidad de que los familiares presten especial atención a este hecho y les hidraten constantemente.

“Además de padecer disregulación térmica, característica en esta franja de edad, muchas de estas personas tienen problemas del lenguaje que les dificulta expresarse e incluso pueden tener afectado el centro regulador de la sed, impidiéndoles percibir dicha sensación”. Por estos motivos, es también necesario no exponerles a temperaturas elevadas, refrescarles y ponerles protector solar”, ha recalcado.

Finalmente, la experta ha destacado la necesidad de que el cuidador habitual, si es posible, disminuya su grado de dedicación o se alterne con otras personas en este periodo vacacional.

“Deseable y necesario. Los cuidadores de las personas que sufren Alzheimer pueden llegar a padecer 'burn out' o el también llamado 'síndrome de la persona cuidadora'. En muchas ocasiones el atender a un paciente de estas características es un trabajo no remunerado, no valorado y que conlleva un gran estrés emocional y físico. Los cuidadores también precisan unas vacaciones para poder retomar su labor con fuerzas renovadas”, ha zanjado.