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MADRID, 11 (EUROPA PRESS)

El Teatro Real de Madrid acoge este sábado el estreno de la producción de 'Orfeo y Eurídice', de Gluck, un espectáculo de ópera y danza cuya coreografía fue concebida por la bailarina Pina Bausch y que será interpretada por el Ballet de la Ópera de París los días 12, 13 y 14 de julio. Se trata de una de las últimas citas programadas para esta temporada por Gerard Mortier, exdirector del teatro fallecido en enero.

Este viernes, junto antes de uno de los ensayos realizados en el coliseo madrileño, la directora de danza del Ballet de la Ópera de París, Brigitte Lefèfevre, y Dominique Mercy, estrecho colaborador de Pina Bausch en la Tanztheater Wuppertal, han recordado ante los medios de comunicación la “fuerza”, la “humanidad” y el “carisma” de Bausch, quien, según cuentan, cambió la vida de los bailarines que tuvieron la oportunidad de trabajar con ella.

En la pieza, estrenada en 1975 por el Tanztheater Wuppertal con el Wuppertal Theater (Alemania), Pina Basuch planteó desdoblar los personajes principales en intérpretes bailarines y cantantes.

En esta ocasión, los etoiles del ballet de la Ópera de París estarán acompañados por las voces de la mezzosporano Maria Riccarda Wesseling (Orfeo), quien ya encarnó este papel en el reestreno de esta producción en París en 2008, y las de las sopranos Yun Jung Choi (Eurídice) y Jaël Azzaretti (Amor). Junto a ellos, el Coro y Ensemble Balthasar-Neumann, prestigiosas formaciones fundadas por Thomas Hengelbrock, quien será responsable musical de estas representaciones.

Pina Bausch divide la obra en cuatro retablos titulados: Duelo, Violencia, Paz y Muerte, y elije, para el desarrollo y el final de la historia, la primera versión de la ópera, en la que los amantes no se reencuentran gracias a la clemencia de los dioses, si no que deja a Orfeo sumido en la desesperación cuando Eurídice desaparece definitivamente.

El Ballet de la Ópera de París incorporó esta obra en 2005 y, según cuenta su directora, conseguir que Bausch aceptara este encargo fue uno de sus mayores logros al frente del ballet, ya que desde la primera vez que la vio admiró “su persona, su humanidad y su forma de ver el mundo”.

“Uno puede decir que la Ópera de París está abierta a estilos, pero lo que busco es aquello que hace a un coreógrafo distinto de los demás”, ha recalcado Lefèfevre, quien afirma admirar la “fuerza y apertura hacia el teatro, la danza y la música” de Bausch.

La directora del Ballet recuerda la primera vez que la coreógrafa entró en contacto con el cuerpo de baile: “Pidió a todo el mundo que se quitaran los anillos y los pendientes”. Esta fue una manera de “entrar en su universo”, según recuerda, con la que comprendieron su “exigencia”, pero también su dimensión humana.

Para el cuerpo de baile que tuvo la oportunidad de trabajar con Pina Bausch, “esto ha cambiado sus vidas”. “Es la expresión de la danza en mayúsculas. Cuando elevaba un brazo todo se iluminaba”, recalca.

SIN MORTIER NI BAUSCH

Pina Bausch, a quien es difícil ver en alguna fotografía sin sostener un cigarrillo, falleció en 2009 a los 68 años a causa de un cáncer de pulmón. Asimismo, Gerard Mortier, exdirector del Teatro Real, murió a principios de este año, por lo que estas dos ausencias ocuparán un gran espacio en este estreno, según han manifestado Lefèfevre y Mercy.

Lefèfevre ha manifestado su admiración por Mortier –“cuando vivía, es fácil hacerlo cuando ha muerto”, matiza– y ha señalado que “evidentemente” este será un estreno “emotivo”. Sin embargo, afirma que es “optimista” en cuanto a las “sensaciones” y cree que “ambos estarán presentes de algún modo”, porque el arte establece una “frontera difícil entre la vida y la muerte”.

En este sentido, Mercy ha indicado que desde hace cinco años, cuando falleció Bausch, el Ballet de París vive una situación “muy difícil”. “Siempre estuvo presente al menos durante un periodo, su ojo y sus pequeñas informaciones, algo que ya no tenemos más”, ha dicho.