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MADRID, 9 (EUROPA PRESS)

Un estudio realizado por investigadores de la Universidad CEU San Pablo de Madrid han descubierto un fraude en el etiquetado del Bonito del Norte, que había sido sustituido por especies de menor valor comercial.

De esta forma, los expertos, tras realizar una muestra entre varios productos, constataron que el 32,5 por ciento del género analizado estaban “incorrectamente etiquetadas, no correspondiendo la especie declarada –Bonito del Norte– con la realidad”.

Así, el equipo, liderado por la profesora Esther Carrera, ha comprobado que lo que aparecía etiquetado como Bonito del Norte o atún blanco, en realidad se trataba de rabil (Thunnus albacares), bacoreta (Euthynnus alletteratus), melva (Auxis rochei), listado (Katsuwonus pelamis), patudo (Thunnus obesus) o bonito (Sarda sarda).

Para desarrollar esta investigación, los expertos partieron de una técnica inmunoenzimática conocida como 'ELISA', que es considerada como uno de los métodos alternativos a los ensayos de ADN más efectivos para la autentificación de especies, dada su especificidad, sencillez y sensibilidad.

Carrera ha explicado además, que tras obtener los anticuerpos policlonales, el equipo procedió a la identificación del Bonito del Norte y su diferenciación de otras especies de escómbridos de menor valor comercial, analizando cuarenta muestras fileteadas (veinte frescas y veinte congeladas), todas ellas marcadas y vendidas como Bonito del Norte. Posteriormente, ha indicado que pudieron comprobar cómo “los anticuerpos obtenidos en el estudio frente a la especie Bonito del Norte no mostraron reactividad en el 32,5 por ciento de las muestras analizadas”.

Por otro lado, el estudio ha permitido determinar que todas las muestras incorrectamente etiquetadas correspondían a muestras congeladas. Así, los investigadores han demostrado que, a pesar de las nuevas medidas comunitarias, “en el mercado se siguen produciendo casos de fraude por mal etiquetado que son un engaño para el consumidor y un descrédito de muchos fabricantes”.

Finalmente, Esther Carrera ha subrayado la importancia de los resultados de esta investigación, que plantean “la importancia de la existencia de técnicas de identificación de especies como herramienta para proteger al consumidor del fraude económico así como de potenciales riesgos para su salud”.