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MADRID, 7 (EUROPA PRESS)

La obesidad, especialmente la grasa excesiva del vientre, es un factor de riesgo para la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), según revela un artículo publicado en 'Canadian Medical Asociación Journal'. El exceso de grasa abdominal y la escasez de actividad física están vinculadas con la progresión de la patología en las personas con EPOC, pero no se sabía si estos factores modificables están asociados con la aparición de nuevos casos.

Un equipo de investigadores de Alemania y Estados Unidos analizó la relación de la circunferencia de la cintura, el índice de masa corporal (IMC) y los niveles de actividad física de los nuevos casos de EPOC en un gran grupo de hombres y mujeres en Estados Unidos.

En concreto, estudiaron los datos de 113.279 personas de 50 a 70 años que no tenían EPOC, cáncer o enfermedad cardiaca al inicio del estudio (1995) y, durante los diez años de seguimiento, 3.648 individuos desarrollaron la enfermedad. Las personas con circunferencia de cintura grande (110 cm o más en las mujeres y 118 cm o más en los hombres) tuvieron un 72 por ciento más de riesgo de EPOC.

“Observamos una relación positiva más fuerte con la grasa corporal abdominal que con la grasa corporal total y la EPOC”, escribe uno de los autores del estudio, Gundula Behrens, del Departamento de Epidemiología y Medicina Preventiva de la Universidad de Regensburg, Ratisbona, Alemania. “En particular, el sobrepeso, medido por el IMC, emergió como un predictor significativo de aumento en el riesgo de la EPOC sólo entre aquellos con una gran circunferencia de la cintura”, concreta.

Una cintura grande fue un fuerte predictor de la EPOC en fumadores y en las personas que nunca habían fumado. La contaminación, el tabaco y las partículas tóxicas en el polvo del lugar de trabajo se cree que causan EPOC a través de la inflamación crónica y el deterioro de la capacidad para curar lesiones en los pulmones.

“El aumento de los depósitos de grasa locales, abdominales y en general aumentan la inflamación local y sistémica, lo que podría estimular los procesos relacionados con la EPOC en el pulmón”, escriben los autores de esta investigación.

Las personas con una gran circunferencia de la cadera pero que eran físicamente activas por lo menos cinco veces a la semana registraban un 29 por ciento menos propensión a experimentar enfermedad pulmonar obstructirva crónica. De esta forma, se vio que el ejercicio puede reducir la inflamación, el estrés oxidativo y mejorar la curación.

Las personas con bajo peso tenían también un 56 por ciento más de riesgo de EPOC, debido, posiblemente, a razones como la desnutrición y la masa muscular reducida que conduce a una mayor susceptibilidad a la patología y la progresión a través de procesos inflamatorios y el deterioro de la capacidad de reparación del pulmón.

“Nuestros hallazgos sugieren que junto a dejar de fumar y prevenir el inicio del tabaquismo, las directrices sobre el peso corporal, la forma del cuerpo y el nivel de actividad física pueden representar importantes oportunidades individuales y de salud pública para disminuir el riesgo de EPOC. Los médicos deben alentar a sus pacientes a que se adhieran a estas directrices como medio de prevención de las enfermedades crónicas en general y, posiblemente, la EPOC, en particular”, concluyen los autores.