sábado, 19 septiembre 2020 10:26

El aneurisma de la arteria vertebral, vinculado al consumo de éxtasis

MADRID, 4 (EUROPA PRESS)

Tomar éxtasis conduce al debilitamiento potencialmente mortal y la ruptura de la arteria de la médula espinal, según advierte un equipo de médicos en un artículo en 'Journal of NeuroInterventional Surgery'. Aunque es rara la aparición posterior de aneurismas de la arteria espinal, una hinchazón provocada por la acumulación de sangre de la arteria por debilitamiento y distensión de la pared del vaso, con sólo 12 casos registrados hasta la fecha, todos ellos causan sangrado, lo que afecta a la función de la médula espinal.

Los médicos descubrieron uno de estos aneurismas en un adolescente previamente sano que había tomado éxtasis o MDMA. La mañana posterior a la noche en la que lo tomó, se despertó con dolor de cabeza, dolor de cuello y espasmos musculares y, tras una semana con estos síntomas, de repente empeoró, con la aparición de náuseas, que lo llevaron al servicio local de urgencias.

Una semana después, el adolescente fue trasladado a una unidad de neurocirugía para más investigar el caso más a fondo, revelando un aneurisma, de 2 x 1 mm en la parte izquierda de la arteria de la médula espinal en la parte posterior de su cuello. El aneurisma se eliminó correctamente, junto con la porción debilitada de la arteria, de forma que el adolescente se recuperó por completo, sin sufrir daños duraderos en los nervios.

Sin embargo, los autores subrayan que el consumo de éxtasis ya se ha relacionado con graves complicaciones sistémicas y neurológicas, incluyendo accidente cerebrovascular, inflamación de las arterias en el cerebro (vasculitis) y sangrado interno del cerebro interno. Y, ahora, se puede agregar a la lista el aneurisma de la arteria vertebral, alertan estos expertos.

La droga actúa sobre el sistema nervioso simpático, lo que provoca un alza repentino en la presión arterial, como resultado del aumento de liberación de serotonina. Esto podría desencadenar cualquier aneurisma preexistente u otras anormalidades arteriales propensas a la ruptura, advierten esos investigadores.