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MADRID, 4 (EUROPA PRESS)

Un equipo de científicos del Instituto Burnham de Investigaciones Médicas Sanford (Sanford-Burnham), en La Jolla, California, Estados Unidos, ha detectado que la pérdida de una proteína llamada p62 en las células y el tejido que rodea a un tumor puede mejorar el crecimiento y la progresión del mismo.

El estudio, cuyos resultados se publican en la edición de este jueves de la revista 'Cancer Cell'. sugiere que las terapias dirigidas al microambiente tumoral pueden ser tan importantes como la orientación del propio tumor. La investigación contribuyen al creciente reconocimiento de que las células y los tejidos que rodean un tumor, el estroma, son una parte integral del inicio del cáncer, el crecimiento y la expansión.

“Nuestro estudio revela un mecanismo preciso que las células del estroma utilizan para fomentar el proceso tumoral de las células de cáncer epitelial”, resume Jorge Moscat, director del Programa de Redes de Muerte Celular y Supervivencia de Sanford-Burnham. “Hemos demostrado que en el estroma, p62 actúa como un supresor tumoral antiinflamatorio, controlando el ambiente inflamatorio y las señales que promueven el cáncer. Ante la ausencia de p62, los tumores crecen más grandes y están más inclinados a hacer metástasis”, añade.

Anteriormente, Moscat y sus colegas demostraron que la activación de p62 en el cáncer de próstata y de las células epiteliales de pulmón tuvo efectos de promoción de los tumores. Los cánceres de las células epiteliales se denominan carcinomas y, aproximadamente, el 85 por ciento de todos los cánceres son carcinomas.

En el estudio actual, el equipo estudió los efectos de p62 en el tejido adyacente al tumor y descubrió que tenía efectos contrarios. “Estas son observaciones muy significativas ya que p62 activa otra proteína llamada mTOR, que es un objetivo biológico de muchos ensayos clínicos en curso en el cáncer en este momento”, señala María Díaz-Meco, profesora en Sanford-Burnham y coautora del estudio.

“Potencialmente, esto significa que las estrategias terapéuticas dirigidas a reducir p62 en un organismo y la inhibición de mTOR en las células que rodean el tumor pueden realmente beneficiar al tumor, al desactivarse las fuciones que suprimen el tumor. También puede explicar por qué las terapias dirigidas a bloquear mTOR están mostrando una eficacia clínica limitada”, subraya Díaz-Meco.

La sugerencia inicial de que p62 en el estroma influye en el crecimiento del tumor proviene de analizar más de 200 tumores de próstata humanos con puntuaciones de Gleason, un sistema de clasificación del diagnóstico de cáncer de próstata, que van de 2 a 10.

En concreto, Gleason es una asignación numérica dada a los tumores de próstata basándose en la patología, con las puntuaciones más altas (10 máximo) que indica que el cáncer es muy probable que se propague. El equipo de investigación encontró que los niveles de p62 en el estroma fueron significativamente más bajos en las muestras con las más altas puntuaciones de Gleason, lo que sugiere un papel protector de p62.

Para entender cómo funciona el p62, el equipo de investigación introdujo células cancerosas de la próstata y analizó la formación de tumores en ratones normales y ratones genéticamente modificados para carecer de p62. Los ratones sin p62, tenía tumores de próstata más grandes en comparación con los roedores normales, apoyando la noción de que la ausencia de p62 en un organismo promueve el crecimiento del cáncer.

Los investigadores demostraron también que estos animales a los que se les retiró p62 tenían mayores niveles de IL-6, una citoquina proinflamatoria (una molécula de señalización), que aumenta la proliferación de células tumorales e inhibe la muerte celular. Los eventos genéticos que relacionan el agotamiento de p62 al aumento de los niveles de IL-6 en ratones se reflejan en los seres humanos.

“Nuestras observaciones apoyan un enfoque más integral para el tratamiento del cáncer, uno que se basa en la comprensión de las comunicaciones entre un tumor y su entorno”, agrega Moscat. “Es concebible que los tratamientos que inhiben las señales inflamatorias promotoras de tumores asociados a objetivos específicos puedan mejorar los resultados del cáncer”, concluye.