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Millones de personas necesitadas seguirán desatendidas a menos que se mejore la eficiencia de los servicios de VIH

MADRID, 2 (EUROPA PRESS)

Millones de personas necesitadas se beneficiarían de los servicios de atención al virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) en los países en desarrollo que están avanzando hacia una cobertura sanitaria universal si esas redes funcionaran con mayor eficiencia y se integraran mejor en sus sistemas sanitarios, tal y como revela un estudio publicado en el 'Boletín de la Organización Mundial de la Salud'.

Según esta investigación, ampliar los servicios de VIH puede lograr costes unitarios por paciente sustancialmente inferiores, mientras que la integración de estos servicios con otros de atención sanitaria, como los de la tuberculosis, puede conseguir una mejor relación calidad-precio que los servicios autónomos.

El estudio es importante porque señala el camino a seguir, no sólo para los servicios de VIH, en los que en el año 2012 se invirtieron 19.000 millones de dólares (13.880 millones de euros) en todo el mundo, sino para todos los servicios centrados en las enfermedades crónicas, como las cardiacas, el cáncer, la diabetes y la hipertensión.

“El VIH es un campo en el que parece que hay un consenso científico no sólo sobre qué funciona sino también sobre las maneras más eficaces de prestar atención sanitaria”, afirma Jeremy Lauer, economista de la salud del Departamento de Financiación y Gobierno de Sistemas Sanitarios de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

“La evaluación económica de otros programas de salud también muestra evidencias sólidas desde una perspectiva económica, programática y ética para apoyar los modelos de prestación integrales, es decir, aquellos que cubren todo el espectro de la prevención, la detección, el tratamiento y la atención”, destaca.

A su juicio, disponer de una atención integral para gestionar enfermedades crónicas como el VIH/sida permite una mejor prevención, lo que significa a su vez menos tratamiento, así como una detección temprana y una terapia eficaz, consiguiendo mejores resultados de salud para los pacientes.

En 2011, los estados miembros de la OMS se fijaron el objetivo de desarrollar sus sistemas de financiación de la salud como un paso importante hacia la cobertura universal de salud. La OMS está trabajando con los países para revisar, desarrollar e implementar estrategias de financiación de la salud que puedan ayudarles a acercarse más a ese objetivo.

En el campo del VIH, se han hecho progresos para ampliar la disponibilidad de los servicios de prevención y el tratamiento en los países de ingresos bajos y medios. Al comienzo de la década del 2000, menos de 50.000 personas en el África subsahariana recibían tratamiento antirretroviral pero a finales de 2012, se estima que llega a unos 9,7 millones de personas de países de ingresos bajos y medios.

Aun así, esto supone únicamente el 34 por ciento de los 28,6 millones de personas que podrían recibir el tratamiento con antirretrovirales, según las directrices de la OMS de 2013. En la actualidad, esta entidad está revisando sus estimaciones sobre la costoeficacia para 20 enfermedades, factores de riesgo y causas de lesiones, también en el campo de la infección por VIH, que servirá como base de pruebas para orientar a los países hacia una cobertura sanitaria universal.

El nuevo estudio, realizado por un equipo de investigadores con sede en Londres, Reino Unido, y Ginebra, Suiza, y que precede a esa revisión de la Organización Mundial de la Salud, analiza 82 estudios sobre evaluación económica de los servicios de VIH en 35 países de ingresos bajos y medios. Se trata de la primera revisión exhaustiva de la eficiencia técnica y posibles ahorros de costes que se podrían lograr en esos países en las seis áreas del Programa de las Naciones Unidas sobre el VIH/sida(ONUSIDA).

Esas áreas son: terapia antirretroviral, asesoramiento y pruebas; orientación a las poblaciones de riesgo (trabajadores sexuales, hombres homosexuales y consumidores de drogas inyectables; distribución de preservativos y concienciación social; circuncisión médica masculina voluntaria; programas para prevenir la infección por VIH en niños y mantener con vida a sus madres, y formación sobre cambio de comportamiento dirigida a adultos jóvenes y la población en general.

De esta forma, los autores descubrieron que el coste por paciente del tratamiento con fármacos antirretrovirales y el coste de la prevención del VIH para las poblaciones clave disminuyen drásticamente a medida que aumenta el número de personas que reciben dichos servicios.

“Averiguamos que los servicios de VIH que llegaron a un gran volumen de pacientes tenían costes muy inferiores que aquellos que atienden a muchos menos pacientes, pero que la probabilidad de pérdida de seguimiento puede ser mayor cuando estos volúmenes de pacientes son altos, lo que es una de las principales preocupaciones”, afirma la coautora Anna Vassall, docente de Economía de la Salud en la Escuela de Londres de Higiene y Medicina Tropical.

“También es importante destacar que los aumentos en la eficiencia mediante la prestación de servicios en instalaciones más grandes no conlleva a un incremento de los pagos por los pacientes que tratan de acceder a dichos servicios”, agrega.

Los autores descubrieron que la integración de los servicios de VIH en otros podría ser una manera importante de mejorar la eficiencia. Por ejemplo, el estudio mostró que integrar los servicios para la tuberculosis y el VIH en los países de ingresos bajos elevó el impacto de las dos áreas, mientras que permitió optimizar el uso de los escasos fondos disponibles y el tiempo clínico del personal.

Por último, el documento pone de manifiesto los posibles aumentos de eficiencia que podrían lograrse al mejorar la organización del apoyo para la prestación de servicios para el VIH, señalando un reciente estudio realizado en India, donde los costes de apoyo, que no están incluidos en los costes del servicio, pueden alcanzar hasta un tercio del coste total de los propios programas de VIH.

“Se necesita más acción e investigación para ayudar a los programas de VIH a identificar las mejores maneras de mejorar la eficiencia y asegurar al mismo tiempo que los servicios centrales de VIH son de gran calidad”, concluye Vassall.

Los 35 países incluidos en el estudio son Bangladesh, Belarús, Benin, Bolivia, Botswana, Brasil, Burkina Faso, Burundi, Camerún, Costa de Marfil, República Democrática del Congo, República Dominicana, Ecuador, Etiopía, Ghana, Haití, India, Indonesia, Kenya, Lesotho, Malawi, México, Marruecos, Nigeria, Federación de Rusia, Ruanda, Sudáfrica, Swazilandia, Tailandia, Ucrania, Uganda, Tanzania, Vietnám, Zambia y Zimbabue.

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