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Señalan que las mujeres con antecedentes familiares de este tumor “no tienen más riesgo” de padecerlo, respecto a las que no tienen antecedentes

MADRID, 20 (EUROPA PRESS)

Expertos reunidos con motivo de la celebración de la 7ª Revisión Anual de Avances en Cáncer de Mama (RAGMA14), organizada por el Grupo Español de Investigación en Cáncer de Mama (GEICAM), han defendido el uso de las mamografías en mujeres de entre 50 y 60 años, debido a que diversos estudios muestran que reducen hasta un 40 por ciento los índices de mortalidad asociados a este tumor.

Y es que, tal y como han comentado los especialistas, está demostrado que un diagnóstico precoz permite evitar tratamientos más agresivos y, por ende, mejorar la supervivencia y la calidad de vida de las pacientes. Actualmente, se diagnostican cada año unos 26.000 nuevos casos de cáncer de mama.

Ahora bien, la coordinadora del Programa de Cribado de Cáncer de Mama en Navarra, Nieves Ascunce, ha avisado de que en ocasiones se producen los llamados 'falsos positivos' que provocan un “sobretratamiento”, el cual implica efectos a nivel físico y psicológico en la mujer sana.

“No obstante, estos efectos adversos están compensados con creces con los datos de disminución de la mortalidad”, ha recalcado, para comentar que las mujeres en ese rango de edad y con antecedentes familiares de este tumor “no tienen más riesgo” de padecerlo, respecto a las que no tienen antecedentes.

Dicho esto, Ascunce ha destacado la importancia de seleccionar “bien” a las mujeres que requieren someterse a este tipo de cribado y que, tal y como ha insistido, son aquellas mayores de 50 años y no las que tienen menor edad, a no ser que tengan antecedentes familiares u otros factores de riesgo como, por ejemplo, alta densidad del tejido mamario.

Estas declaraciones han sido corroboradas por la representante de la Federación Española de Cáncer de Mama (FECMA), Josefa Madrid, quien ha asegurado que “nadie con valor científico” ha puesto en duda los beneficios de las mamografías y la importancia de la detección precoz en este tipo de tumor.

Sin embargo, Madrid ha destacado la necesidad de que estas pruebas se realicen bajo la “autoridad, supervisión y responsabilidad” de la sanidad pública y ha subrayado la importancia de que el cribado de cáncer de mama se realice de forma “homogénea” en todas las comunidades autónomas y, al mismo tiempo, se cree un registro homogéneo de este tumor en toda España ya que, según ha informado, los que hay sólo incluyen al 15 por ciento de la población.

A este respecto, Ascunce ha adelantado de que en las próximas semanas se va a publicar una orden ministerial por la que se va a actualizar la cartera básica común del Sistema Nacional de Salud (SNS) y se va a incluir el cribado de mama en mujeres de 50 a 60 años como prestación básica. El año pasado el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad unificó los criterios de cribado para la detección precoz de este tumor.

AUMENTAR LA INVESTIGACIÓN CONTRA EL CÁNCER DE MAMA

Por otra parte, los expertos han subrayado la importancia que tiene la investigación en este tipo de tumor debido a que, según ha recordado el co-coordinador del grupo de tratamientos preventivos y epidemiología de GEICAM, José Enrique Alés, el cáncer de mama no es una enfermedad, si no que son un conjunto de patologías que necesitan ser tratadas de una manera específica e individual.

En este sentido, el miembro del comité organizador de RAGMA14, Pedro Sánchez Rovira, ha abogado por aumentar la investigación clínica a nivel nacional y apoyar a los diferentes grupos cooperativos que trabajan para luchar contra este tumor, así como incentivar la inversión para mejorar el conocimiento de los diferentes tipos de cáncer de mama.

“El objetivo esencial de la investigación en cáncer de mama es definir el mayor número posible de subtipos moleculares del tumor y utilizar esta información como herramienta en la práctica clínica. Una vez entendida la diversidad biológica de los tumores será más fácil identificar nuevos tratamientos individualizados y adaptados. De hecho, hemos hecho importantes avances tanto en la selección de pacientes que pueden beneficiarse de nuevos fármacos como en la identificación de nuevos biomarcadores, y estos van a ser los pasos que van a marcar el futuro de la investigación en Oncología de mama”, ha apostillado el experto en genética y patología de la Universidad de Carolina del Norte (Estados Unidos), Charles Perou.

Finalmente, el experto del Experimental Cancer Medicine Centre de Cambridge (Reino Unido), Carlos Caldas, ha ampliado la definición del cáncer de mama como una “constelación” de diez subtipos tumorales que deben ser considerados tanto en la clasificación y monitorización clínicas como para el desarrollo de nuevas terapias.

Y es que, prosigue, la identificación de los biomarcadores tumorales específicos, a través de las alteraciones y variantes moleculares de los tumores, facilitan la definición de un conjunto de herramientas que, a su juicio, servirán de base para generar 'test' moleculares que permitan asignar de forma rápida cada nuevo tumor a uno de los subtipos y, al mismo tiempo, identificar las mutaciones concretas del mismo tumor.