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MADRID, 8 (EUROPA PRESS)

Añadir el uso de quimioterapia al tratamiento del cáncer de próstata metastásico con terapia de privación androgénica (TPA) permite una supervivencia de 57,6 meses de media, un año más que los 44 meses que se consiguen únicamente con la terapia hormonal, que actualmente es el tratamiento estándar en estos casos.

Así se desprende de los resultados de un estudio presentado en el último congreso de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO, en sus siglas en inglés) celebrado en Chicago, que muestran como el riesgo de muerte de los pacientes se redujo hasta un 39 por ciento en comparación con el tratamiento hormonal aislado.

El cáncer de próstata es el que tiene mayor incidencia en varones y en España se diagnostican más de 27.000 casos nuevos cada año. Aunque la gran mayoría se diagnostican en estadios localizados y se curan con tratamientos locales (cirugía y/o radioterapia), hasta un 30 por ciento de los casos desarrollan metástasis, como ha recordado a Europa Press el oncólogo José Ángel Arranz, que trabaja en el Hospital Gregorio Marañón de Madrid y el Hospital MD Anderson.

En estos casos, el uso de la quimioterapia con docetaxel había demostrado su potencial para producir respuestas y aumentar la supervivencia de los pacientes que progresaban después de un primer tratamiento hormonal, pero ahora se ha demostrado que también podría recurrirse a ella “junto con la primera maniobra hormonal”.

En el estudio, realizado en varios centros de Estados Unidos, se incluyeron 790 hombres con cáncer de próstata metastásico sensible a las hormonas entre julio, de los que la mitad fueron tratados con la terapia hormonal y quimioterapia con docetaxel, administrada una vez cada tres semanas durante un periodo de 18 semanas (6 ciclos), y la otra mitad recibieron terapia hormonal.

Los resultados han demostrado que esta combinación ofrece “un beneficio de una magnitud inusual”, ha admitido este experto, que además fue “aún más llamativo” en los pacientes con alta carga tumoral, con un incremento de casi año y medio en la mediana de supervivencia.

“Existen muy pocos estudios en Oncología que hayan demostrado un incremento de supervivencia de esta magnitud, por lo que sin duda estos datos van a suponer un cambio en nuestro estándar de tratamiento”, ha asegurado Arranz.

La novedad del estudio es el uso precoz de la quimioterapia “junto con y no después de la maniobra hormonal”, lo que a su juicio “refuerza sin duda el papel de la quimioterapia en el tratamiento de esta enfermedad”.

EFECTOS GRAVES EN MENOS DEL 5% DE LOS CASOS

Además, y aunque la quimioterapia se asocia con riesgo de infecciones, sangrado, diarrea, alteraciones de la mucosa oral y deshidratación entre otros riesgos potenciales, en este estudio la frecuencia de efectos secundarios graves fue menor del 5 por ciento. Además, hasta un 74 por ciento ni siquiera necesitaron que se ajustara la dosis por toxicidad.

“El oncólogo médico está muy habituado a prevenir y tratar adecuadamente los posibles efectos secundarios del tratamiento, por lo que a pesar de que muchos pacientes son de edad avanzada –el brazo de la quimioterapia incluyó algunos de incluso 88 años– existen pocas contraindicaciones absolutas para su administración”, ha reconocido este experto.

Todo ello hace que se pueda estar hablando de un cambio en el estándar de la estrategia terapéutica en estos casos metastásicos. “En los próximos meses asistiremos sin duda a numerosas valoraciones y puntos de vista de los diversos profesionales implicados en el tratamiento del cáncer de próstata, que sin duda enriquecerán el debate sobre cuál es el tratamiento idóneo”, ha defendido.