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MADRID, 07 (EUROPA PRESS)

Los caballos de la Policía Nacional se están entrenando en prácticas con detonaciones, gases, humo, petardos, bengalas, lienzos de colores, obstáculos, helicópteros o cualquier otra circunstancia que pueda presentarse en situaciones operativas y dispositivos de seguridad.

Además, se están desarrollando dos cursos de formación para el ingreso y especialización en las Unidades de Caballería en los que, por un lado, 24 agentes están instruyéndose en conocimientos elementales de equitación y actuaciones operativas, y, por otro, otros cuatro subinspectores están especializándose en la coordinación y mando de subgrupos de Unidades de Caballería.

La Policía Nacional recuerda que la presencia de los caballos resulta esencial en grandes concentraciones, espectáculos públicos y deportivos, dispositivos de seguridad, protecciones estáticas y dinámicas, restablecimiento de la seguridad ciudadana o vigilancia y control en el casco urbano y en zonas singulares de difícil acceso para otros operativos, como parques, playas, entornos marginales o áreas descampadas.

Con ellos, los agentes de esta unidad gozan de una mejor observación del entorno por su posición elevada, a la vez que se constituyen en punto de referencia. Actualmente, la Policía Nacional cuenta con 210 ejemplares, la mayoría de la Pura Raza Española o Hispano-árabes y con una alzada mínima de 1,6 metros, que se distribuyen en la Unidad Central y las Unidades de las Jefaturas Superiores de Policía de Madrid, Valencia y Andalucía Occidental. Desde allí se desplazan a cualquier punto en el que se necesiten sus funciones.

Caballería es la rama más antigua de la Policía, con casi 190 años de historia. De hecho su origen se remonta a 1825, tan sólo 3 años después del nacimiento de la Policía General del Reino, primer antecedente de la Policía Nacional. En ese año se creó un Regimiento de Caballería denominado 'Celadores Reales', para “evitar los robos y tropelías que en su caso se ejecutaran…”.

Hoy en día, 250 policías y 210 caballos componen la especialidad de Caballería y cuentan con 28 vehículos especialmente acondicionados para el transporte de los animales.

ESTUVIERON EN LA CHAMPIONS

Los agentes de estas Unidades han participado en los dispositivos de seguridad de grandes eventos deportivos como el de la reciente final de la Champions, aportando una especial movilidad, presencia y capacidad de prevención de altercados y de intimidación.

Además, los caballos de la Policía Nacional participan con frecuencia en demostraciones operativas, actos oficiales y colaboraciones con unidades análogas de otros cuerpos, tanto nacionales como extranjeros.*

La formación continua es una de las características de esta especialidad, dado que el trabajo con los caballos ha de ser constante y no descuidarse para alcanzar los resultados necesarios. Los jinetes reciben en primer lugar un curso básico teórico-práctico de unos cinco meses, que posteriormente complementan con una fase de perfeccionamiento técnico, el programa de formación permanente, jornadas de actualización y diversos cursos de especialista como monitores, herradores, potreros o guarnicioneros.

Los animales, cuando alcanzan los tres o cuatro años de edad, comienzan el adiestramiento para el control de los instintos en la práctica ecuestre. El objetivo es acostumbrar al animal a los diferentes servicios que tendrá que prestar relacionados con la práctica policial, así como a las circunstancias que pueden presentarse como fuertes ruidos producidos por detonaciones, petardos o sirenas, presencia de automóviles o helicópteros, bengalas, botes de humo, lienzos de colores, obstáculos o sustancias químicas.

JUBILACIÓN A LOS 20 O 22 AÑOS

Los caballos llegan a la Unidad con un mínimo de tres años de vida, edad con la que se inicia la doma del equino, que durante uno o dos años estará entrenándose para adquirir las habilidades necesarias para el servicio policial.

La vida útil del caballo abarca desde que deja de ser potro hasta los 20 ó 22 años momento en el que con su “jubilación” pasa a ser adoptado por agentes o terceras personas, o donados a asociaciones de discapacitados para actividades de equinoterapia.

Hasta hace poco, los caballos policía se adquirían a ganaderos civiles, pero desde mayo de 2007 existe un Convenio de Cría Caballar suscrito por la Secretaría de Estado de Seguridad y el Ministerio de Defensa por el que la Yeguada Militar dona caballos a la Policía Nacional.