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MADRID, 2 (EUROPA PRESS)

El 27 por ciento de los adultos hospitalizados en España tiene diabetes, y, al menos, el 40 por ciento de quienes ingresan en los servicios de Medicina Interna con problemas cardiovasculares o neurológicos también sufre esta enfermedad, según ha explicado apunta doctor Ricardo Gómez Huelgas, jefe del Servicio de Medicina Interna del Hospital Regional de Málaga.

Permanecer ingresado en un hospital es un factor desestabilizante para las personas con diabetes, donde son muchos factores lo que han de tenerse en cuenta. Por eso, la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI), en colaboración con Novo Nordisk, ha puesto en marcha el estudio MIDIA (Medicina Interna y DIabetes), el primer informe sobre la atención y el tratamiento que reciben los pacientes con diabetes hospitalizados en Medicina Interna en España y Portugal.

“Uno de los principales motivos por los que realizamos este estudio es para averiguar si se están siguiendo las prácticas más efectivas en el tratamiento y el control glucémico, ya que las circunstancias vitales de los pacientes son muy diferentes a las que presentan en su entorno diario en lo que respecta a horarios de comida, actividad física, etc”, ha señalado Gómez Huelgas, quien es uno de los principales coordinadores del estudio.

El estudio medirá en casi 70 hospitales de España y Portugal, en el transcurso de un día que aún está por concretar de la semana del 23 al 29 de junio, las características demográficas de los pacientes con diabetes hospitalizados en los servicios de Medicina Interna, los tratamientos que se les están administrando, los posibles eventos adversos que estos les están ocasionando y, sobre todo, el grado de control de su enfermedad.

En estos pacientes, evitar hiperglucemias e hipoglucemias debe ser una prioridad en la atención hospitalaria que reciben, ya que ambas circunstancias conllevan serios riesgos. “Los pacientes que tienen una bajada grande de azúcar están expuestos a un problema cardíaco, como una arritmia o un infarto, e incluso cerebral, como un ictus, por lo que evitar las hipoglucemias graves es una prioridad. Por otro lado, si el nivel azúcar es muy elevado, se incrementan los riesgos de deshidratación, infecciones, retraso en la cicatrización de úlceras o heridas, etc”, ha explicado el director médico de Novo Nordisk, el doctor Francisco Pajuelo.

TRATAMIENTOS

Las terapias más modernas, como las insulinas de acción ultralenta, persiguen combinar el control glucémico con la prevención de estos episodios. Mientras, el tratamiento estándar recomendado a nivel mundial para los pacientes con diabetes ingresados en centros hospitalarios es el basal-bolos.

“El uso de antidiabéticos orales suele interrumpirse durante las estancias hospitalarias porque los pacientes ingresados deben seguir con frecuencia un régimen de ayuno al estar realizándose pruebas, a lo que se suma la presencia de náuseas o la pérdida de apetito”, ha explicado el coordinador del Grupo de Diabetes y Obesidad de la SEMI y otro de los coordinadores del estudio MIDIA, el doctor Javier Ena.

Al digerir los alimentos, el organismo convierte parte de ellos en glucosa. La insulina es una hormona que segrega el páncreas de forma continua y que permite que la glucosa acceda desde la sangre a las células del cuerpo. En el caso de las personas con diabetes, el páncreas no fabrica una cantidad suficiente de insulina o ésta no actúa de forma adecuada, por lo que la glucosa se acumula en la sangre en lugar de acceder a las células.

Por otra parte, al comer, el páncreas segrega una mayor cantidad de insulina conocida como “bolos”. El tratamiento basal-bolos, por tanto, consiste en imitar esta forma de actuar del páncreas. Actualmente, existen dos alternativas en este tipo de tratamiento: la administración de un difusor continuo de insulina y, sobre todo, la combinación de insulinas de acción intermedia o lenta (24 horas) e insulinas de acción rápida (2-3 horas).

“Frente a otros países de nuestro entorno, estos tratamientos no están generalizados en la atención a los pacientes con diabetes en los hospitales españoles. Y eso que son tratamientos que, además del control glucémico, minimizan el riesgo de hipoglucemias frente a tratamientos tradicionales como los de escala móvil, que suponen la administración de una u otra dosis de insulina en función de los niveles de glucemia del paciente, lo que conlleva que dicho riesgo aumente”, añade el docto Ena.

En su opinión, “las terapias más modernas, como las insulinas de acción ultralenta tipo degludec, se han desarrollado, precisamente, para combinar el control de la glucemia con la disminución del riesgo de hipoglucemias”.