Compartir

MADRID, 8 (EUROPA PRESS)

Investigadores de la Universidad McGill, en Montreal, Canadá, muestran cómo los radicales libres promueven la longevidad en un organismo modelo experimental, el gusano redondo 'C. Elegans'. Sorprendentemente, el equipo descubrió que los radicales libres, también conocidos como oxidantes, actúan en un mecanismo molecular que, en otras circunstancias, le dicen a una célula que se mate a sí misma.

Muchas personas creen que los radicales libres, moléculas a veces tóxicas producidas por nuestro cuerpo conforme procesamos el oxígeno, son las culpables que están detrás del envejecimiento, pero una serie de estudios en los últimos años han producido evidencia de que puede ser cierto lo contrario.

La muerte celular programada o apoptosis es un proceso por el que las células dañadas se suicidan en una variedad de situaciones: para evitar convertirse en cancerosas, para no inducir una enfermedad autoinmune o para matar los virus que han invadido la célula. El principal mecanismo molecular por el cual esto ocurre está bien conservado en todos los animales, pero fue descubierto por primera vez en 'C. Elegans', un hallazgo que dio lugar a un Premio Nobel.

Los investigadores de McGill han detectado ahora que este mismo mecanismo, cuando se estimula de manera correcta por los radicales libres, en realidad refuerza las defensas de la célula y aumenta su vida útil, según detallan en un artículo que se publica este jueves en la edición digital de la revista 'Cell'.

La gente cree que los radicales libres son perjudiciales y causan el envejecimiento, pero la llamada esa teoría es incorrecta”, afirma el autor principal del estudio, Siegfried Hekimi, profesor del Departamento de Biología en McGill. “Hemos demostrado que los aumentos de la producción de radicales libres durante el envejecimiento en realidad combaten, no causan, el envejecimiento. De hecho, en nuestro organismo modelo podemos elevar la generación de radicales libres y, por lo tanto, alargar la vida”, añade.

Los resultados tienen implicaciones importantes al proporcionar una fuerte evidencia nueva de sus efectos beneficiosos como moléculas de señalización y apuntar que la señalización de la apoptosis se puede utilizar para estimular los mecanismos que retrasan el envejecimiento. Según Hekimi, estimular la señalización apoptótica pro-longevidad podría ser particularmente importante en las enfermedades neurodegenerativas.

En el cerebro, la señalización apoptótica puede inclinarse particularmente hacia incrementar la resistencia al estrés de las células dañadas en lugar de matarlas, explica este investigador. Esto se debe a que es más difícil reemplazar las neuronas muertas que otros tipos de células, en parte por la complejidad de las conexiones entre ellas.