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El estudio es fruto de la última Encuesta de Movilidad Cotidiana de Cataluña (EMQ 2006), que recoge los tiempos y modos de desplazamiento de unas 100.000 personas, ha informado este miércoles el Servicio de Información y Noticias Científicas (Sinc).

Los resultados del trabajo, que son extrapolables al conjunto de España, revelan que, en contra de la idea general, los hombres no siempre tienen un mayor riesgo de lesionarse en la carretera o en la calle que las mujeres, sino que depende del grupo de edad y del modo de transporte.

Entre los peatones y conductores más jóvenes, son los hombres los que presentan un mayor riesgo de lesión leve y grave que las mujeres, aunque a medida que va aumentando la edad las diferencias se invierten, de forma que en los grupos de ancianos es más probable que se lesionen ellas que ellos.

El hecho de que el riesgo sea superior en los niños peatones y los jóvenes varones conductores se puede relacionar con su mayor adopción de riesgo al volante y a la hora de cruzar la calle respecto a las chicas, además de que presentan con más frecuencia “conductas temerarias, como el exceso de velocidad y el consumo de sustancias psicoactivas”.

En el otro extremo de edad, la probabilidad de lesión de los peatones mujeres mayores y las conductoras adultas y ancianas es más elevada por factores como su menor experiencia en la conducción, lo que reduce su habilidad para evitar colisiones y su percepción del riesgo al andar por la calle, así como una mayor fragilidad física frente a los impactos.

Además, las mujeres suelen conducir más por vías urbanas -generalmente por desplazamientos relacionados con la familia y el hogar- donde suele haber más congestión, lo que aumenta la probabilidad de colisión, aunque los accidentes sean menos graves porque la velocidad no es muy elevada.

NO HAY DIFERENCIA BIOLÓGICA

La mayoría de estos factores se relacionan con los roles de género y los estereotipos de masculinidad y feminidad establecidos en la sociedad, “pero no porque haya una diferencia biológica innata entre los dos sexos”.

Las conductas de riesgo y una actitud más agresiva al volante se asocian más a los hombres, que también circulan en mayor proporción y durante más tiempo por vías interurbanas, en desplazamientos motivados por el trabajo; esto les hace estar más expuestos a colisiones de gravedad por la mayor velocidad de estas vías.

De hecho, el estudio confirma que el riesgo de lesión fatal o fallecimiento siempre es mayor en hombres que en mujeres; además, sea cual sea el modo de transporte, el número de grupos de edad en los que los hombres presentan mayor riesgo que las mujeres y la magnitud de estas diferencias, aumentan con la gravedad del accidente.