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Save The Children dice que la situación es de urgencia y reclama extender las ayudas por hijo a cargo en cuantía, alcance y periodicidad

MADRID, 15 (EUROPA PRESS)

España es el segundo país de la Unión Europea, sólo por detrás de Grecia, donde menos eficaces están siendo las políticas sociales para combatir la pobreza infantil, en la que están en riesgo de caer ya 2,8 millones de niños, el 33,8 por ciento de la población menor de edad.

Así lo explica el informe 'Pobreza infantil y Exclusión Social en Europa', presentado este martes en seis países, del que se desprende que cerca de 27 millones de niños corren el riesgo de caer en esta situación en la UE más Islandia, Noruega y Suiza, cifra que se ha incrementado en un millón entre 2008 y 2012, medio millón sólo en ese último año.

Frente a esta situación, hay países que ponen en marcha políticas sociales que funcionan y otros que no. Es el caso de España, donde uno de cada tres niños vive ya bajo el umbral de la pobreza sin que las transferencias públicas hayan conseguido amortiguar estas tasas más allá del 6,9%, según el informe. En los países nórdicos, la política social ha conseguido recortar la pobreza infantil en un 18% en plena crisis económica.

“Nuestro país está a la cola de Europa, junto con Grecia, en capacidad de reducir la pobreza infantil con ayudas sociales. Antes de las prestaciones, el porcentaje neto de niños bajo el umbral de la pobreza es en España de un 36,8%. Con las ayudas, un 6,9% de estos niños salen del umbral, de manera que la tasa se sitúa en el 29,9%. Si nos comparamos con Irlanda, país que ha sufrido una situación económica similar, sus prestaciones han conseguido reducir la pobreza infantil en 32 puntos, pasando de un 49,1% a un 17,1%”, explica Save The Children.

Estas ayudas sociales abarcan desde las transferencias económicas por hijo a cargo hasta las viviendas sociales, las becas de comedor o el salario mínimo y o se quedan cortas, o son incompatibles entre sí o no llegan a toda la población que las necesita. Como ejemplo, la organización destaca que la ayuda actual a familias en exclusión por hijo a cargo es de 24 euros al mes.

Las prestaciones, de por sí “escasas e ineficaces” se han visto además reducidas con la crisis económica, conforme ha señalado la coordinadora del informe, Esther Asín; y no tienen en cuenta la perspectiva de los derechos de la infancia. En Irlanda, por contra, el abordaje ha sido más eficaz “porque se han centrado en los niños desde la educación, la vivienda y el empleo”, es decir, todos los ámbitos que concurren en la pobreza de una familia.

En este contexto, Save The Children ve el plan de inclusión social aprobado por el Gobierno en diciembre, con 17 millones para pobreza infantil, como insuficiente. “Está lleno de buenos propósitos pero echamos de menos compromisos concretos, indicadores de seguimiento y una dotación económica más generosa. Son 17 millones en cuatro años, es decir, 1,5 euros por niño y año, algo claramente insuficiente. Pedimos que se priorice la infancia como colectivo de intervención”, ha señalado el director General de la organización, Andrés Conde.

EMPLEO, VIVIENDA Y EDUCACIÓN

El informe aborda la realidad multidimensional de la pobreza infantil y trata desde la situación laboral de los padres, “la mera participación en el mercado laboral no es necesariamente suficiente para escapar de la pobreza”, hasta las condiciones de la vivienda y la situación escolar de los niños de cada uno de los 31 países analizados, para concluir que acabar con la pobreza “supone tomar las decisiones políticas adecuadas”, que están al alcance de todos los Estados, al margen de su PIB.

Sobre Educación, Asín ha recordado que España encabeza la UE en abandono escolar temprano, con un índice del 25% frente a la media comunitaria del 15%, para advertir además, de que existe mayor riesgo de exclusión en hogares cuyos cabezas de familia no pasaron de la Secundaria.

En cuanto al empleo de los padres, señala que si bien el riesgo de pobreza es un 56,7% mayor en hogares con baja intensidad laboral, “también es crucial la calidad del empleo”: en España, cerca del 20% de los niños en hogares con una alta intensidad laboral están en riesgo alto de pobreza, es decir, el trabajo “no garantiza un estándar básico de vida para las familias”.

Por último, sobre la vivienda, destaca que España, de nuevo, encabeza un ránking europeo: es el segundo país, por detrás de Grecia, con un mayor número de familias que destinan más del 40% de sus ingresos al sostenimiento de la vivienda, el 20,5% del total, “lo que impide que los padres puedan permitirse otras actividades”. En la Unión Europea, la media está en el 11%.

La organización insiste en que “la pobreza infantil no tiene pasaporte”, afecta a todos los países europeos, y tampoco está concentrada, dentro de España, en determinadas comunidades autónomas, sino que se trata de un “fenómeno transversal” que se da con más incidencia en las grandes ciudades. En cuanto al perfil, familias monoparentales y de padres extranjeros, y hogares tradicionalmente de clase media que han acabado en una situación de privación.

EXTENDER LAS AYUDAS POR HIJO A CARGO

Conde incide en que la realidad que arrojan las estadísticas oficiales (Eurostat es la fuente básica del informe) “concuerda perfectamente” con lo que están detectando sus trabajadores en España, donde intervienen con más de 16.000 niños, y advierte de que la situación está empeorando y las familias encuentran “cada vez más dificultades” para acceder, por ejemplo, al servicio de comedor escolar. “La pobreza infantil en España es una realidad (…) pero poco visible”, ha asegurado.

Asín asegura que “la situación es de urgencia y requiere de medidas de urgencia”, como mediante las ayudas por hijo a cargo, ampliando el alcance para que llegue a todas las que están bajo el umbral de la pobreza; aumentando su cuantía más allá de los actuales 24 euros al mes, mejorando en compatibilidad para que puedan simultanearse con otro tipo de prestaciones y modificando la periodicidad, para que se cobren mes a mes y no de semestre en semestre.

“Acabar con la pobreza infantil es un problema de Estado. Lo que las organizaciones podemos hacer son sólo paliativos”, ha señalado, para incidir en que “el desarrollo social no puede esperar al económico” y hay que actuar ahora” porque, de otro modo, “se estará creando un sistema a dos velocidades”. Conde, por su parte, ha puesto el acento en que “los niños son ciudadanos del hoy, no del mañana, y el Estado tiene la obligación de garantizar sus derechos”.