lunes, 10 agosto 2020 17:47

Desalia 2014: Camarero, un selfie por favor

Por primera vez en lo que va de diario de viaje no creo que tenga caracteres para expresar lo que sucedió en Desalia. ¿Quién no ha vivido ese momento en el que le gustaría parar el tiempo? Pues bien, este es uno de ellos.

A pesar del bajón de ver a todo el mundo con el colorcito blanco de las narices– sí, exigencia expresa de Ron Barceló para acudir al festival pero no veáis que bien sienta con el morenito de piel que tengo- nos pusimos manos a la obra muy rápidamente. Desde las 10 de la noche hasta las 6 de la mañana. Turno de noche, a la antigua usanza.

En ese espacio de tiempo un auténtico orgasmo musical en todas sus dimensiones. Luigi Nieto y Luke García calentaron al personal- un poco frío después del chaparrón tropical que empapó a los asistentes- con sus tradicionales temas, con un marcado tempo de música comercial.

Tras un breve descanso llegó el momento más esperado de la noche: la aparición de Bob Sinclair. No se deciros si era el cansancio, el jet lag u otros factores externos pero no me pareció para tanto. Lo mismo decir de Danny Avila, la promesa hecha realidad de la electrónica española y que con mucha locura subió al escenario a quemar sus naves, demasiado fuertes y opuestas a lo que habíamos visto en ese momento.

Precisamente, un escenario que fue reflejo de todo lo que ocurre en esta isla: maravilloso. La organización apostó por un mapping interactivo, que es realmente expresivo para caracterizar en tres dimensiones la escenificación gráfica de los artistas.

Pero… ¿y el camarero, un selfie por favor? Sí, ya sabéis muy bien que los autorretratos están muy de moda? ¿Se hacen pesados ya? Un poco. Pero es que estamos en el Caribe y yo me vengo arriba y llevo como 30 selfies, más de los que he hecho en toda mi vida. Y no sólo yo, que después de tanta foto para arriba y para abajo los que me rodean han acabado igual que yo.

No quiero olvidarme, y es a modo de cierre como hicieron ellos en Cabeza de Toro, de la magnífica actuación de Les Castizos y de la majérrima Odille Lima. Quizás sean los que menos cartel tengan para muchos pero os puedo asegurar- y no soy sólo yo el que lo piensa- que lo petaron bien petado. 

Una noche que fue de menos a más en cuanto a espectáculo y sobre todo, desfase mucho desfase. La gente sabe que esto se acaba y el casino empieza a coger fuerza. Me juego 30 a la de rojo, 30 a la de negro. Pero… ¿hablamos de juego o de mujeres? Yo ya he perdido, además de la noción del tiempo como os decía al principio, la del sentido común.

Pero oye… como decía Lucía Peréz en Eurovisión, ahora, que me quiten lo bailao.

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