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MADRID, 21 (EUROPA PRESS)

Un equipo internacional de investigadores ha comenzado a conectar la genética con rasgos faciales, grados de feminidad y la mezcla racial mediante un modelo en 3-D. “Al modelar conjuntamente sexo, ascendencia genómica y genotipo, se pueden descubrir los efectos independientes de alelos particulares en los rasgos faciales”, informan los científicos en la edición de este jueves de 'Plos Genetics'.

En esencia, al incluir el sexo y la mezcla racial, los investigadores pueden aprender acerca de cómo ciertos genes y sus variaciones influyen en la forma de la cara y sus características. “Utilizamos el ADN para que coincida con una persona o identificar a una persona, pero se puede conseguir mucho más del ADN –destaca Mark D. Shriver, profesor de Antropología en la Universidad Estatal de Pensilvania, en Estados Unidos–. En la actualidad no podemos ir a partir del ADN a una cara o un rostro, pero debería ser posible”.

Los investigadores analizaron tanto la forma del rostro físico real como los marcadores genéticos de la forma de la cara y validaron su estudio pidiendo a las personas que vieran las caras y determinaran cuatro cosas: si era cara de hombre o mujer, cómo era de femenina, qué parte de esa persona era de África Occidental y que la ubicara como un individuo negro africano, afroamericano, blanco, europeo, europeo-americano o una mezcla.

Para analizar la forma física de la cara, los investigadores utilizaron poblaciones mixtas de ascendencia africana occidental y europea de Estados Unidos, Brasil y Cabo Verde. Colocaron una cuadrícula en las imágenes en 3-D de los rostros de los sujetos y midieron las coordenadas espaciales de los puntos de la rejilla. A continuación, usaron métodos estadísticos para determinar la relación entre la variación de las caras y los efectos del sexo, la ascendencia genómica y los genes que afectan a la forma de la cabeza y la cara.

Para identificar estos genes, los científicos estudiaron mutaciones genéticas conocidas que causan deformación facial y craneal debido a que estos genes en sus variaciones normales también pueden afectar a la cara y la cabeza. Por ejemplo, un gen afecta a los labios, otro cambia la forma y la configuración de los huesos alrededor de los ojos y otros influyen en la forma de la cara media y el cráneo.

“Probablemente, sólo el 5 por ciento de los genes muestra diferencias entre las poblaciones –subraya Shriver–. Estamos utilizando diferentes poblaciones que han tenido entornos distintos y diversos entornos sociales”. De esta forma, estos expertos examinaron la cara, que es la parte más visible de los seres humanos, y vieron que sus características son propensas a estar influenciadas por la selección.

El medio ambiente, las temperaturas locales, las precipitaciones, la altura y otros factores en el entorno pueden también intervenir en ciertos rasgos físicos. La selección sexual, una cierta apariencia reconocida o no por cierto aspecto, puede actuar en otras características faciales. Al mirar a los grupos de ascendencia mixta, los investigadores pueden identificar más fácilmente las diferentes variaciones.

“El medio ambiente y el entorno social son los principales factores que impulsan el cambio en todo un conjunto de genes que conforman cómo es una persona”, resume Peter Claes, investigador postdoctoral y experto en investigación sobre morfometría en el Centro de Investigación de Imagen Médica de la Universidad Católica de Lovaina, en Bélgica, y primer autor del informe.

Finalmente, los investigadores creen que podrían aproximarse a la imagen de un padre a partir del ADN de los niños o visualizar mejor algunos de los ancestros del 'Homo sapiens' mirando su ADN. A un nivel más práctico, se podría crear una “ficha policial” de ADN para identificar a las víctimas y los delincuentes.