Compartir

Teniendo en cuenta que en la zona en que se va a practicar el agujero -el costado de estribor a la altura del puente, en proa- hay acumulado gasoil y baterías los buzos tuvieron que realizar una limpieza tóxica. Para ello rompieron claraboyas del barco “con cincel y mazo” para permitir el paso del agua.

Al mismo tiempo intentaron acceder a la sala de máquinas del buque buscando el cuerpo de alguno de los marineros que permanecen desaparecidos desde que la nave encallara en la madrugada del pasado lunes en las inmediaciones de Cabo Peñas.

El capitán de Grupo de Actividades Subacuáticas (GEAS) de la Guardia Civil, Carlos Martínez, explicó el sábado por la tarde en rueda de prensa que las labores de búsqueda de cuerpos se han visto ralentizadas porque en ocasiones los propios buzos tienen que romper las grandes mamparas y mobiliario que se encuentran en el interior del barco con una sierra para poder avanzar. Con el boquete que realizarán no tendrán que hacerlo porque podrán expulsar los enseres de gran tamaño fuera del barco.

Asimismo, indicó que las condiciones en que trabajan los buzos de la Guardia Civil empeoran debido a esas pequeñas corrientes que se forman y que hacen que “pierdan estabilidad” mientras están en el interior del buque. Ayer trabajaron atados al casco del barco con una cuerda.

Martínez mandó un mensaje de agradecimiento a los ciudadanos que en los últimos días se han puesto en contacto con la Guardia Civil para felicitar a sus buzos y a Salvamento Marítimo por el trabajo realizado en el 'Santa Ana'.

IDENTIFICADO

Por otra parte, la Guardia Civil identificó el cuerpo recuperado en la mañana del sábado en las labores de rescate del buque 'Santa Ana' que finalizaron con éxito. El cuerpo corresponde a Suherman Hasan, de 48 años de edad y de nacionalidad indonesia.

Los buzos de la Guardia Civil han rescatado dos cuerpos del interior del 'Santa Ana' en los últimos dos días. Tras los dos cadáveres rescatados, falta por encontrar el de otro marinero indonesio y los del portugués Víctor José Farinhas, el gallego Manuel María Tajes y el asturiano Marcos del Agua Chacón, alumno en prácticas de la Escuela Náutica de Gijón. Ha habido un único superviviente.