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La niña de L'Hospitalet de Llobregat secuestrada en la selva de Bolivia siete meses pasó “un infierno”

La policía investiga si los padres están relacionados y Bolivia no autoriza a que la niña hable con ellos

BARCELONA, 13 (EUROPA PRESS)

La niña de 9 años de L'Hospitalet de Llobregat (Barcelona) secuestrada en la selva de Bolivia durante siete meses y liberada en una operación de la Guardia Civil y los Mossos d'Esquadra ha vivido un “infierno” al vivir con su secuestrador que quería casarse con ella –no han confirmado que la violara– y la obligaba a trabajar.

En una rueda conjunta, el inspector de los Mossos d'Esquadra Jordi Domènech ha explicado que, de momento, todas las hipótesis están abiertas, pero creen que sus padres han sido “engañados” aunque no descartan que hayan tenido algo que ver con el secuestro –no están imputados–, y esperan el regreso de la niña para que cuente su versión, aunque de momento las autoridades bolivianas no la autorizan a hablar con sus padres.

El capitán de la Guardia Civil Álvaro Montero ha indicado que la niña salió del país con un pasaporte marroquí –sus padres viven en España sin residencia legal– y con un poder notarial que permitía al vecino y amigo de sus padres viajar con ella, pero no debería haber podido entrar en Bolivia sin visado; el equipo de la Guardia Civil ha estado un mes para liberarla en el país andino.

Montero ha indicado que la niña ha vivido una experiencia traumática ya que su secuestrador “la quería hacer su mujer y ha convivido con ella como su mujer”, ahora está en un centro de menores en Bolivia donde está siendo examinada y se prevé que llegue a Cataluña la semana que viene y que sea entregada a sus padres si ninguna autoridad judicial dictamina lo contrario.

Además, ha recalcado que ha sido obligada “a trabajar forzosamente” en plantaciones cocaleras y vendiendo zumos en un mercado, viviendo en zonas selváticas, pasando días y días caminando en mitad de la selva y precisamente en la peor época por las riadas y las lluvias; el secuestrador decía que era una sobrina suya y le cambió el nombre varias veces.

ANTECEDENTES POR VIOLACIÓN El secuestrador, que vivía en España con una identidad falsa conseguida en la selva amazónica, había estado en prisión en su país por violar a sus dos hermanas, aunque finalmente ellas retiraron la denuncia pero fue desterrado de su zona natal y huyó a España.

Pudo entrar en España sin problemas legales gracias a esta identidad falsa, donde llevaba unos seis años y había pasado por Andalucía y Cataluña haciendo trabajos de albañilería.

En el momento del secuestro era vecino de los padres de la niña y se había ganado su confianza con el carácter amable y al ser muy religioso –aseguraba ser musulmán aunque en realidad pertenecía al grupo religioso boliviano Asociación evangélica de la misión israelita del nuevo pacto universal (Aeminpu)– pese a que solo lo conocían desde hacía dos meses.

Según ha explicado Domènech, los padres justifican que dejaran a la menor marcharse con él porque “la niña no había ido nunca de vacaciones y querían darle unas vacaciones aprovechando que el vecino se iba a Colombia a ver a su madre”.

Sin embargo, el detenido solo cogió billetes de ida, cerró sus cuentas bancarias, se deshizo de unas herramientas de trabajo e hizo todas las gestiones porque tenía previsto “no volver” y casarse con la niña.

No obstante, la investigación sigue abierta en el Juzgado de Instrucción 1 de L'Hospitalet y no se descarta que los padres pudieran tener algún vínculo con lo ocurrido o que sea un matrimonio forzado, si bien Domènech ha dicho que de momento ellos tienen la denuncia de los padres asegurando que les habían “engañado” y que solo consintieron que su hija viajara unos diez días.

Según Domènech, la niña estaba de acuerdo con hacer el viaje, que empezó el 27 de septiembre en un autobús hacia Madrid para llegar a Bolivia el 28, y la denuncia de los padres se interpuso el 5 de octubre después de dejar de tener contacto con la niña.

RESCATE: 18 HORAS A PIE Respecto al rescate, Montero ha explicado que primero localizaron al entorno familiar del hombre, de nacionalidad boliviana, y detuvieron a su madre, que no quiso colaborar con la policía para localizarle y que en todo momento le dio cobertura económica y facilitándole viviendas; ahora la mujer está en prisión.

Al saber que el secuestrador estaba en la región amazónica de Chapare, zona de plantaciones cocaleras, tuvieron que hacer varios intentos para localizarle porque se fue desplazando cada vez a zonas más remotas, y finalmente le encontraron en un poblado de 12 chabolas a las que se llegaba andando más de 18 horas.

El rescate lo realizó el Grupo de Secuestros y Extorsiones de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil, en colaboración con la Fiscalía y las autoridades policiales bolivianas y contando con un helicóptero, aunque la primera detención la hicieron las autoridades de esta zona selvática, que no se rige por las leyes bolivianas sino que está comandada por líderes sindicales.

El capitán Montero ha explicado que consiguieron que los indígenas de la zona se avinieran a entregarlo a las autoridades: “Les interesaba quitarse a esa persona de allí para que no entráramos más porque les molestábamos bastante”.

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