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Leopoldo María Panero, el poeta loco, muere “de la forma más dulce”

“El loquero sabe el sabor de mi orina/ Y yo el gusto de sus manos surcando mis mejillas/ Ello prueba que el destino de las ratas/ Es semejante al destino de los hombres”.

Leopoldo María Panero fumaba, bebía y se medicaba mucho. Sin embargo, según su editorial, Huerga y Fierro, nada indicaba que sus órganos fueran a dejar de funcionar. Panero ha fallecido esta noche a los 65 años en la unidad psiquiátrica del Hospital Juan Carlos I de Las Palmas de Gran Canaria.

“Simplemente, sus órganos dejaron de funcionar, cerró los ojos y se fue. Su muerte ha sido de la forma más dulce”.

Panero, cuya obra más conocida son los 'Poemas del manicomio de Mondragón', pasó la mayor parte de su vida ingresado en instituciones psiquiátricas, diagnosticado como esquizofrénico. Poseedor de una vasta cultura en las entrevistas hacía gala de un sarcasmo y una lucidez capaces de cuestionar los límites de la cordura.

Panero no deja hijos y la única familia que tenía, sus dos hermanos Michi y Juan Luis (también poetas), habían fallecido en 2004 y en 2013, respectivamente. “Quienes quedan huérfanos son sus lectores”, ha lamentado la editorial.

En la misma línea, los responsables de la editorial, Antonio Huerga y Charo Fierro, han destacado de él, en declaraciones a RNE recogidas por Europa Press, su gusto por “recitar e implicarse, que hacía que la gente le entendiese, se enamorase”, así como la “cercanía y pura ternura” que demostraba cada año en la Feria del Libro. “Leopoldo María Panero y su poesía tan grande y tan inmensa, por siempre. Siempre nos acordaremos de él”, han asegurado.

El poeta será enterrado en Las Palmas de Gran Canaria.

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