domingo, 20 septiembre 2020 0:54

Aumenta el uso de nuevas sustancias como adulterantes de las drogas tradicionales

BARCELONA, 5 (EUROPA PRESS)

El programa Energy Control de la Asociación Bienestar y Desarrollo (ABD), que realiza anualmente un análisis de la composición de las drogas ilegales que se encuentran en el mercado, ha alertado este miércoles del aumento del uso de nuevas sustancias como adulterantes en drogas más tradicionales, especialmente en la cocaína y el speed.

En rueda de prensa para presentar los resultados de las más de 1.800 muestras analizadas durante 2013, la coordinadora del programa, Nuria Calzada, ha destacado que la cafeína sigue siendo el adulterante más utilizado y está “presente en la mayoría de drogas”, si bien también se han hallado tóxicos como el levamisol y la fenacetina –en el 50% y el 44% de las muestras de cocaína, respectivamente–.

De hecho, solo el 9% de las muestras de cocaína analizadas son únicamente cocaína, mientras que en el caso del speed, la ketamina o el LSD se han descubierto trazas del fármaco antidepresivo m-ccp, metoxetamina y 25i-nbome, unos adulterantes que han provocado casos documentados de crisis de ansiedad, mareos, insomnio y, en su versión más grave, intoxicaciones e ingresos hospitalarios.

Calzada ha detallado que durante 2013 se han detectado 33 sustancias nuevas de las que no se tenía constancia –el año anterior fueron 24–, principalmente como aditivos de otras drogas, y alertado de que no existe “ninguna investigación clínica” sobre sus repercusiones y por tanto es imposible saber sus efectos o realizar recomendaciones de uso.

El director del área de drogas de la ABD, Josep Rovira, ha destacado que muchas de estas sustancias no tienen una motivación recreativa por parte del consumidor y no son de su elección, por lo que el interés de introducirlas suele ser económico y para abaratar el precio, lo que puede producir efectos más peligrosos.

En todo caso, han destacado la importancia de realizar un seguimiento continuo de este mercado ilegal, ya que las drogas tiene una realidad cambiante que no está controlada, y han apuntado que hasta el 97% de los usuarios a los que se les advierte de que lo que pretenden consumir no es lo que han comprado desisten de hacerlo.

Entre las novedades de este 2013, Calzada ha destacado también el aumento de la pureza en las dosis de MDMA –se mantiene entre el 72% y el 78% en los últimos años–, aunque ha mostrado su preocupación porque se han analizado pastillas con una concentración de hasta 270 miligramos, el equivalente de hasta tres y cuatro dosis.

De hecho, más del 65% de las pastillas de MDMA analizadas tienen por encima de los 100 miligramos, ha advertido, por lo que ha constatado que, al igual que hace cinco años cuando se detectó el peligro potencial de esta droga, “vuelve a tener sentido aconsejar partir la pastilla y ser prudente”, en caso de que se consuma.

El subdirector general de Drogodependencias de la Generalitat, Joan Colom, ha aplaudido el análisis anual de la ABD porque aporta conocimiento sobre un mercado que se mueve en la opacidad, permite llegar hasta el último usuario y porque “hay evidencia científica de que cuando una persona conoce lo que está tomando gestiona mucho mejor los riesgos”, si bien ha subrayado que no existe un consumo sin riesgo.

La entidad ha destacado también que, a pesar de la crisis y el encarecimiento de la vida, el mercado mantiene unos precios estables en los últimos años: un gramo de cocaína entre 50 y 60 euros, uno de éxtasis alrededor de los 50, uno de speed sobre los 25 euros y una pastilla entre 5 y 10 euros.