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“No hay devolución en caliente sencillamente porque no hay entrada en territorio español”, ha afirmado

MADRID, 13 (EUROPA PRESS)

El ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, ha reconocido en el Congreso que la Guardia Civil destacada en Ceuta disparó material antidisturbios al agua durante el intento de entrada en España de un grupo de inmigrantes en el que murieron al menos 11 personas el pasado jueves, pero ha asegurado que “no hay relación causa efecto” entre esta práctica y las muertes.

Fernández Díaz, que comparece a petición propia y a instancia de diversos grupos parlamentarios para dar cuenta de los detalles de la tragedia, ha leído el resultado del “informe exahustivo” que al respecto, le ha hecho llegar la Guardia Civil, un relato según el cual, cuando un grupo de inmigrantes intentaba llegar a nado desde Marruecos bordeando el espigón del Tarajal, los agentes dispararon medios antidisturbios al agua para disuadirles.

“A fin de cortar la progresión de los inmigrantes y evitar que entraran en zona española se delimitó un área con medios antidisturbios a distancia de aquellos, que, a unos diez metros de la costa, intentaban avanzar hacia Ceuta. A fin de frenar su avance, se lanzaron los medios para delimitar la traza fronteriza en el mar con la orden habitual de que siempre hubiese varios metros entre el lugar de impacto en el agua y los inmigrantes para no alcanzarlos”, ha explicado el ministro.

Según ha dicho, “todos los lanzamientos se hicieron desde tierra” y a una distancia “como mínimo superior a los 25 metros” y la la zona de impacto “siempre correspondió a aguas españolas, lejos de donde estaban los inmigrantes” y con ello “se consiguió que desistieran del intento la mayor parte de los mismos sin que ninguno de ellos resultase alcanzado” por el material antidisturbios que estaba disparando la Guardia Civil.

El ministro ha incidido en que el uso de material antidisturbios respondió a principios de “congruencia”, por “la actitud beligerante de los inmigrantes”; “oportunidad, por la necesidad de dar una respuesta inmediata y proporcionalidad, porque se usó la fuerza imprescindible y con carácter siempre disuasorio”, de modo que “quedan enmarcados en el uso legítimo de la fuerza” que corresponde a los efectivos policiales.

“En ningún momento el objetivo del uso de los medios en la mar fue alcanzar a los inmigrantes sino hacer visible una barrera disuasoria y se dieron expresamente las oportunas directrices sobre el uso de material antidisturbios que estaban allí y que son de experiencia tanto en la vigilancia y control perimetral de Ceuta como en el empleo de unidades y material antidisturbios”, ha asegurado.

En este sentido, ha destacado que “no consta que se produjera lesionado ni víctima alguna” en suelo o aguas españolas, sino que las once muertes confirmadas se produjeron en espacio de Marruecos. Sobre los dos cadáveres recuperados en zona de España ha recordado que las autopsias hablan de ahogamiento y no arrojan signos de violencia.

“Todo confirma que la causa probable fuera el ahogamiento derivado de la avalancha humana que llevó a los inmigrantes a la mar sin que haya relación causa efecto entre el empleo de material antidisturbios por parte de la Guardia Civil y dichos ahogamientos”, ha concluido.

En este sentido, ha argumentado que la Guardia Civil detalla en su informe que antes de la entrada en grupo en el mar, los inmigrantes, en su mayoría “jóvenes de complexión atlética”, empezaban a mostrar “signos de cansancio y agotamiento físico”, así como “desde que los primeros se lanzaron al agua, pudo observar que en muchas ocasiones los artilugios que portaban como flotadores y chalecos salvavidas se desprendían del cuerpo de los inmigrantes o no les proporcionaban la suficiente flotabilidad”.

También ha asegurado que “en todo momento dos embarcaciones del servicio civil marítimo de la Guardia Civil controlaban el movimiento de los inmigrantes por si fuera necesario prestarles ayuda para rescatarlos cuando estaban en aguas españolas”, algo que finalmente, no ocurrió.

LA LLEGADA A CEUTA

Fernández Díaz ha reconocido que “un grupo de 23 inmigrantes que habían burlado la actuación de las fuerzas marroquíes consiguó acercarse a menos de 25 metros de esa barrera” creada disparando material antidisturbios al agua. En ese momento, según ha dicho, “se dio la orden tajante e inmediata de cesar el lanzamiento de medios para no poner en ningún caso en peligro” a estas personas.

De acuerdo con su relato, los 23 consiguieron alcanzar la playa española, “algunos auxiliados por la Guardia Civil” y “de forma inmediata fueron rechazados”, entregados a las fuerzas marroquíes “de las que escaparon y que les estaban reclamando”. Fernández Díaz ha incidido en que esto no es una devolución en caliente porque estas personas, según “el concepto operativo” que inspira la actuación, técnicamente no habían entrado en España.

El ministro afirma que es imposible establecer una línea imaginaria en el mar que de continuidad a la frontera terrestre entre Marruecos y Ceuta desde donde ejercer la “contención y rechazo” de los inmigrantes sin poner en peligro su vida. Por eso, la Guardia Civil traslada esta “línea imaginaria” a la orilla del mar, formando un cordón de agentes que espera a los inmigrantes. Mientras ellos no rebasen este cordón, no se considera que hayan entrado en España y no se les aplican las garantías jurídicas frente a la expulsión que contempla la legislación de extranjería.

“Cuando los intentos de entrada ilegal llevados a cabo por los inmigrantes a la vanguardia de esta línea son contenidos y rechazados por la fuerza encargada por mandato legal de la custodia y vigilancia de la frontera, no se produce ninguna entrada ilegal efectiva, la cual sólo se consuma definitivamente cuando el inmigrante rebasa la barrera interna, en cuyo caso entra en territorio nacional y queda sujeto a todos los efectos al régimen general de extranjería establecido por nuestra legislación”, ha señalado.

Según ha dicho, se trata de un “concepto operativo consolidado en 2005” que se ha “mantenido invariable en el tiempo hasta la fecha por la Guardia Civil a las órdenes de los diferentes gobiernos de la nación”. “Con arreglo a este consepto operativo, los inmigrantes que son contenidos y rechazados no son objeto de devolución en caliente pues este concepto parte de la base de que la devolución es consecuencia de una entrada en terrtorio nacional que, en este caso, no se habría producido”, ha sentenciado.

Así las cosas, concluye que “en el intento de asalto masivo no se consumó ninguna entrada ilegal de inmigrantes en territorio nacional a efectos del Régimen General de Extranjería, en tanto que ni en la valla ni en la lengua de agua ninguna persona inmigrante rebasó esas líneas”. “No estamos por tanto ante un supuesto de esa devolución en caliente, que sería irregular, puesto que parte del supuesto de que se ha entrado en territorio nacional y no ha sido así”, ha asegurado.

En su opinión, “cualquier otra interpretación” de este “concepto operativo” resultaría “insostenible y daría un éxito poderoso a los traficantes” de personas, ya que “reconocer vulnerabilidades en las fronteras es darle armas a las mafias”.