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MADRID, 5 (EUROPA PRESS)

La facturación de libros en España acumula un descenso del 30 por ciento desde 2007, año del inicio de la crisis, según ha puesto de manifiesto este miércoles en un encuentro con los medios Rosalina Díaz Valcárcel, reelegida presidenta de la Asociación de Editores de Madrid.

A falta de conocer los datos definitivos de la facturación total del pasado año, Díaz estima que se ha producido una bajada del 13 por ciento respecto a 2012, año en el que el sector también había sufrido un descenso del 12 por ciento respecto al periodo precedente. Esto se suma a una caída en el comercio exterior en cuanto al número de títulos que se exportan, según indica.

Otro de los datos negativos que la nueva presidenta de la asociación ha puesto de relieve es la caída de un ocho por ciento en el empleo del campo editorial: en 2011 el número de empleados era de 13.441, mientras que en 2012 la cifra descendió a 12.689.

LUCHA CONTRA LA PIRATERÍA

Por otro lado, la Asociación de Editores de Madrid destaca que la venta de libros digitales es aún “testimonial” ya que, según datos de 2012, solo se venden 80 millones de libros en este formato, una cantidad alejada de los 1.700 millones de ejemplares en papel que se facturan.

Entre los motivos que aluden se encuentra la piratería en internet, una de las principales amenazas para el sector. De hecho, destacan que el número de ventas no se corresponde con el número de tabletas y dispositivos lectores que se adquieren, mucho mayor en número.

En este sentido, Díaz alude a la reforma de la Ley de Propiedad Intelectual –cuyo proyecto se aprobará previsiblemente el próximo viernes en el Consejo de Ministros antes de iniciar el trámite parlamentario–, la cual espera que reduzca el tiempo para actuar contra una web que contiene de forma ilegal contenido protegido.

“El procedimiento no está siendo urgente ni rápido, ni está funcionando”, ha manifestado la presidenta de la Asociación de Editores de Madrid en referencia a la Comisión de Propiedad Intelectual, comisión administrativa que puede bloquear las páginas web que faciliten las descargas piratas de cine o música.

A su juicio, ha de ser algo más sencillo, porque tardar “20 días para evitar la difusión de una novedad provoca que después ya no se compre igual”. Asimismo, espera que no solo se castigue a quien sube contenido a la web de manera ilícita, sino también a la persona física que se descarga material protegido de forma masiva.

COPIA PRIVADA

Respecto al compensación por copia privada, Díaz ha señalado que el sector no está satisfecho con la fórmula adoptada en 2012, mediante la cual esta retribución pasó a cargo de los Presupuestos Generales del Estado, en lugar del canon que se aplicaba a ciertos dispositivos electrónicos.

La razón de este desacuerdo es la cantidad que se obtiene, ya que de los 40 millones de euros que se recaudaba con el canon, la cantidad se redujo a los ocho millones y se prevé que la cifra disminuya aún más este año, hasta los cinco millones.

Otra de las viejas reivindicaciones del sector editorial es descender el IVA de los libros digitales (que se encuentra en el 21 por ciento) al cuatro por ciento en el que se encuentra el libro en papel. Según argumentan, la ventaja de grandes compañías como Amazon será “muy difícil” de recuperar, porque, según apunta, es complicado que el usuario cambie a una librería española.

La Asociación de Editores de Madrid recuerda que la industria editorial española es la cuarta del mundo y que representa un uno por ciento del Producto Interior Bruto (PIB) en España. “Somos seis veces más fuertes que el cine”, destacan.