martes, 22 septiembre 2020 12:03

El narcotráfico aboca a la deforestación de América Central

MADRID, 30 (EUROPA PRESS)

El tráfico de drogas se suma a la lista de amenazas que están provocando la rápida desaparición de la selva en Centroamérica. En un artículo publicado en la revista 'Science', siete investigadores exponen las conclusiones de su estudio en Centroamérica que confirman la creciente evidencia de que el narcotráfico amenaza los bosques en zonas remotas de Honduras, Guatemala, Nicaragua y los países vecinos.

Los traficantes están recortando los bosques, a menudo dentro de las áreas protegidas, para dar paso a pistas de aterrizaje clandestinas y carreteras para mover las drogas y convirtiendo los bosques en agronegocios para lavar sus ganancias con el tráfico de droga, dicen los investigadores.

Gran parte de esto parece ser una respuesta a los esfuerzos de lucha contra el narcotráfico liderada por Estados Unidos, sobre todo en México, según Kendra McSweeney, autora principal y profesora asociada de Geografía en la Universidad Estatal de Ohio, Estados Unidos.

“En respuesta a la represión en México, los narcotraficantes comenzaron a moverse hacia el sur en América Central en torno a 2007 para encontrar nuevas rutas a través de zonas remotas para mover sus drogas de América del Sur y llegar a Estados Unidos”, afirma McSweeney.

“Cuando los narcotraficantes se mudaron, llevaron la devastación ecológica con ellos”, añade McSweeney, un geógrafa que ha realizado investigaciones en Honduras desde hace más de 20 años, analizando cómo los indígenas interactúan con su entorno.

Los autores de esta investigación detectaron, por ejemplo, que la cantidad de deforestación nueva por año se ha más que cuadruplicado en Honduras entre 2007 y 2011, el mismo periodo en el que también se incrementaron los movimientos de cocaína en el país también.

“El tráfico de drogas no es algo que normalmente investigue, pero ha sido imposible de ignorar en los últimos años”, apunta la autora del estudio, argumentando que apartir de 2007 aproximadamente empezó a ver que tasas de deforestación que nunca se habían visto antes. “Cuando preguntamos a la gente del lugar la razón, nos dijeron: los narcos”, explica.

“Quería acercarme a personas que querían cambiar billetes de 20 dólares en los lugares donde el efectivo es muy escaso y los dólares no son la moneda normal. Cuando esto comienza a suceder, es que los narcos están allí”, afirma. Cuando McSweeney habló con otros investigadores en América Central, tenían historias similares.

“Los impactos emergentes del narcotráfico se están mencionando entre las personas que trabajaban en América Central, pero por lo general como una conversación secundaria. Hemos oído el mismo tipo de cosas de especialistas agrícolas, geógrafos y conservacionistas. Varios de nosotros decidimos que necesitábamos prestar más atención a este tema”, subraya.

McSweeney y sus coautores dicen que la deforestación se inicia con las carreteras y pistas de aterrizaje clandestinas que los traficantes crean en los bosques remotos. La inyección de dinero de drogas en estas áreas ayuda a incentivar a ganaderos residentes, especuladores de tierras y traficantes de madera para ampliar sus actividades, principalmente a expensas de los pueblos indígenas que son a menudo los defensores clave del bosque.

Además, los traficantes de drogas convierten los bosques a la agricultura como una forma de lavar su dinero. Si bien gran parte de esta conversión de la tierra se produce dentro de las áreas protegidas y, por lo tanto, es ilegal, los narcotraficantes a menudo usan sus ganancias para influir en los líderes gubernamentales con el fin de que ignoren sus prácticas.

McSweeney cree que se necesita más investigación para examinar los vínculos entre el tráfico de drogas y los problemas de conservación, pero considera que hay pruebas suficientes para demostrar que la política antidrogas de Estados Unidos tiene un efecto mucho más amplio del que se cree. “Las políticas de drogas son también las políticas de conservación, nos demos cuenta o no”, sentencia.

“La prohibición militarizada liderada por Estados Unidos, por ejemplo, ha tenido éxito principalmente en que los traficantes se muevan, llevándoloes a operar en ecosistemas biodiversos cada vez más remotos. Reformar las políticas de drogas podría aliviar algunas de las presiones sobre los bosques que desaparecen de América Central”, concluye.