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SANTIAGO DE COMPOSTELA, 28 (EUROPA PRESS)

El presunto cabecilla del secuestro de Abel Niéguez Neira, empresario maderero de Cambre (A Coruña), que fue liberado en Lalín (Pontevedra) el pasado viernes es el único de los ocho detenidos en el marco de esta operación que reconoce su responsabilidad en el rapto del sábado 18 e insiste en que quería saldar una deuda contraída con su padre.

Fuentes jurídicas consultadas por Europa Press han confirmado que el presunto líder del secuestro, Jesús Mejuto, es el único que ha admitido en su declaración en el juzgado su papel en lo ocurrido y que ha alegado, en la línea de lo que expresó públicamente, que su intención no era “secuestrar” sino “una represalia” por el dinero que “debía” una empresa de la familia de Abel Diéguez a su padre tras la compra y tala de madera.

Al respecto, hay una sentencia que ratifica que la empresa Dieda Forestal e Inversiones S.A. fue condenada a pagar 12.000 euros más intereses en 2012 al padre de Mejuto para abonar una deuda adquirida tras la compra y tala de unos eucaliptos de su propiedad. Como administradores de Dieda constan Abel Diéguez, otros dos hermanos suyos y un cuarto socio.

En el juzgado de Betanzos, donde se ha ratificado la permanencia en prisión sin fianza para todos los detenidos, ni José Manuel Mejuto –hermano del presunto cabecilla– ni las otras seis personas, entre ellas el matrimonio de sexagenarios que vivía en la casa en cuyo cobertizo permaneció retenido el secuestrado, admiten un papel activo en los hechos.

Lejos de ello y a la espera de que se determine el grado de implicación de cada uno, han apuntado en sus respectivas declaraciones que participaron “por miedo” o bajo amenazas. Este miércoles han prestado declaración todos los imputados, mientras que el pasado domingo sólo lo hizo Jesús Mejuto y el resto de detenidos se reafirmaron en lo dicho ante la Guardia Civil.

Aunque la familia, que está personada como parte oficialmente en la causa, ha preferido este miércoles mantenerse “aislada” tras la “dura” experiencia vivida por Abel Diéguez, La Voz de Galicia ha publicado una amplia entrevista con él, en la que relata que el día del secuestro, uno de los cuatro que le abordaron, él que le apuntaba con una pistola, le dijo a los otros que él “no era la persona que tenían que coger”.

“Y me preguntaron por mi hermano. Les dije que yo no tenía nada que ver con mi hermano, que incluso hacía dos años que no nos hablamos. Y comentaron: “Bueno, no era para ti, pero ya que viniste, colabora”, relata Abel Diéguez.

RATIFICADA LA PRISIÓN

En la madrugada en la que fue liberado el empresario fueron detenidas siete personas: los dos hermanos Jesús y José Manuel Mejuto, el hijo de uno de ellos, el matrimonio de sexagenarios residente en la casa en cuyo cobertizo mantuvieron al rehén –Miguel Martínez y Ester Silva–, así como su hija y novia de José Manuel Mejuto, y otro hombre, supuestamente amigo de los cabecillas.

Al día siguiente se detuvo a un octavo implicado en el rapto. Todos los detenidos pasaron a disposición judicial en el Juzgado de Instrucción Número 2 de Betanzos, al ser el que se encontraba de guardia y a donde fueron trasladados desde el cuartel coruñés de Lonzas. Los juzgados de Betanzos tienen que asumir la causa toda vez que el secuestro se materializó en una pista forestal de Aranga.

Ese mismo domingo se decretó prisión provisional sin fianza para todos ellos, que ingresaron en la cárcel de Teixeiro, decisión que este miércoles ha ratificado la jueza del Juzgado de Instrucción Número 1 de Betanzos.

Según ha confirmado el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG), se les mantiene la imputación por un supuesto delito de secuestro y a “alguno” de los detenidos se le atribuye también tenencia ilícita de armas. No en vano, durante la liberación del empresario, los agentes de la Guardia Civil que intervinieron se incautaron de una pistola y el empresario ha manifestado que le llegaron a encañonar durante el rapto.

(EUROPA PRESS)