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Iñaki García, cuyo padre fue asesinado, dice que “hay más víctimas” dispuestas a participar BILBAO, 10 (EUROPA PRESS)

Iñaki García Arrizabalaga, hijo de Juan Manuel García Cordero, delegado de Telefónica en Guipúzcoa que fue secuestrado y asesinado por los Comandos Autónomos Anticapitalistas en 1980, ha asegurado que hay “más víctimas del terrorismo dispuestas a participar” en los encuentros restaurativos entre víctimas de ETA y exmiembros de la banda armada, y, en ese sentido, ha criticado que esta iniciativa “esté parada por voluntad política clara”.

García Arrizabalaga ha participado este martes, junto al coordinador de atención a las víctimas del Gobierno vasco, Txema Urquijo, y el mediador Eduardo Santos, en el seminario “Biktimintegia. La contribución educativa y social de las víctimas de la violencia y el terrorismo a la reconciliación”, organizado por el Centro para la mediación y regulación de conflictos, Bakeola, en la mesa “Encuentros restaurativos entre víctimas y exmiembros de ETA”.

En su intervención, Iñaki García Arrizabalaga, que participó en mayo de 2011 en el primer encuentro restaurativo entre una víctima del terrorismo y un exmiembro de ETA, ha manifestado que, tras el atentado, su familia sufrió “la desolación y el abandono institucional más absoluto”, y ha asegurado que fue, durante mucho tiempo, “un militante del odio”, pero, estudiar en el extranjero le ayudó a “reflexionar” y, cuando en diciembre de 2010 le propusieron participar en esta iniciativa se dijo “¿por qué no?”.

Según ha explicado, una de sus pretensiones fue que el exmiembro de ETA con el que mantuvo los encuentros conociera “de primera mano, sin interferencias ni intermediarios, cuál había sido la experiencia vital por la que mi familia y yo habíamos pasado” tras el atentado. Su comentario final fue, según ha desvelado García, “qué historia más dura”.

Asimismo, ha reconocido que uno de los motivos por los que accedió a participar en estos encuentros fue “obtener respuestas, como qué motiva a una persona a asesinar a otra”, así como que el exmiembro de ETA, al final de la reunión, le pidiera perdón “por todo lo que habéis pasado tu familia y tu”. “A mi eso me impresionó muy profundamente, porque era la primera vez en 31 años que alguien pedía a mi familia o a mi perdón por lo que nos habían hecho”, ha dicho.

García Arrizabalaga ha afirmado que él ha sido “estigmatizado dentro del mundo de las víctimas del terrorismo por haber participado en esta iniciativa”, ha pedido “respeto” para aquellas víctimas del terrorismo que han decidido hacerlo “a título personal” y ha lamentado que “los ataques más furibundos han venido de las asociaciones de víctimas del terrorismo”.

“Mayoritariamente el conjunto de las víctimas del terrorismo no entiende los encuentros restaurativos, cuando no se oponen frontalmente a ellos”, ha afirmado, para asegurar que “nadie es mejor o peor por el hecho de participar o no en estos encuentros, sino que todas las víctimas sin excepción son merecedoras de dignidad y respeto, sea cual sea su postura y opinión ante los encuentros restaurativos”.

No obstante, ha asegurado que “hay más víctimas dispuestas a participar en esto y algunas se han dirigido a mi para que les cuente mi experiencia”. “Ese mundo que, aparentemente, se percibe como muy monolítico, no lo es tanto, y habría más víctimas del terrorismo dispuestas a participar en esto”. “Se que el tema de los encuentros restaurativos esta parado por voluntad política clara y eso es criticable, porque esta experiencia sirvió de mucho y es incomprensible que las puertas estén cerradas”.

En ese sentido, ha señalado que, con la derogación de la 'doctrina Parot' “ha habido presos que han salido sin el más mínimo gesto de arrepentimiento o autocrítica de lo que han hecho”, mientras “hay gente que está en la cárcel que ha hecho ejercicio de autocrítica, de reconocimiento del daño causado, e, incluso, de petición pública de perdón”. “¿Debemos tratar de la misma manera a un preso que hace eso que a otro que dice los muertos bien muertos estaban?”, se ha preguntado.

Sobre si de estos encuentros debe salir una petición de perdón, ha dicho que “la petición o no de perdón es un acto estrictamente personal y puede o no llegar”, por lo que ha pedido no considerar que un encuentro restaurativo “es un fracaso porque no culmine en una petición de perdón”.