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CÓRDOBA, 5 (EUROPA PRESS)

El superior de la Comunidad de los Trinitarios en Córdoba, Pedro Huerta, desmiente “rotundamente” que acojan a Miguel Ricart, condenado en el año 1997 a 170 años de prisión por el secuestro, violación y asesinato de Míriam, Toñi y Desirée, las tres niñas de Alcàsser (Valencia), y puesto en libertad el viernes pasado tras la anulación de la doctrina 'Parot', ni que “algún religioso de esta comunidad haya estado o esté en contacto con él, invitándole a venir a Córdoba y en concreto a la casa de la comunidad”.

Así lo expresa el superior, en un comunicado remitido a Europa Press, en el que asegura que “ninguna de las obras sociales” que se realizan en la comunidad “incluye acogida a exreclusos”, de manera que “no contar con este recurso hace imposible que se dé acogida a Ricart ni a ningún otro recluso o exrecluso”, después de los rumores que han surgido sobre la posibilidad de que estuviera en dicha comunidad.

Al respecto, lamenta que esta situación, “difundida ampliamente por los medios de comunicación locales, autonómicos e incluso nacionales”, está “alterando” el buen trabajo que desde esta comunidad se realiza, tal es así que “en el Centro Educativo Santísima Trinidad los padres han manifestado su gran preocupación por estas noticias, hecho que se ha visto agravado por la presencia de numerosos medios de comunicación televisivos en la puerta del colegio desde este miércoles”.

Mientras, según agrega, “en el Comedor Social San Juan Bautista de la Concepción, asediado por la prensa, un número excesivamente alto de benefactores han retirado su contribución”, a ello añade que “en la Parroquia Nuestra Señora de Gracia, que acoge a tantos devotos del Rescatado y del Cristo de Gracia, ahora están con preocupación y malestar por este tipo de noticias”.

Frente a ello, desde la comunidad de religiosos Trinitarios de Córdoba subrayan su “compromiso por los más necesitados, de forma particular por aquellos a los que evangelizamos en el interior de la prisión según nuestro carisma”, al tiempo que destacan que es “un compromiso dirigido a toda la sociedad cordobesa, sin distinción, pero de forma especial a los que son últimos, como es bien conocido, pero que en ningún momento pone por delante iniciativas que perjudiquen a las personas o les creen malestar”.