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PALMA DE MALLORCA, 04 (EUROPA PRESS)

El fiscal anticorrupción Pedro Horrach, durante la exposición de su informe final en el segundo juicio contra el expresidente del Gobierno balear Jaume Matas, ha afirmado que el exmandatario autonómico “se aprovechó de forma sibilina” de su cargo para exigir la contratación “ficticia” de su mujer como relaciones públicas en el hotel Valparaíso por un total de 42.111 euros, a pesar de que no llevó a cabo ningún tipo de labor en este sentido, lo que el representante de la Fiscalía ha calificado de “comisión en especie”.

En una contundente intervención, Horrach ha manifestado que los hechos por los que el exministro está acusado de un delito de cohecho son “graves y la gravedad no es una valoración de quien les habla”. De hecho, ha aseverado que esta conducta “ha llevado al Parlamento nacional a castigarla con mayor dureza”, en la actualidad con pena de prisión, a pesar de que en el momento en que Matas presuntamente cometió los hechos estaba penada con multa, de ahí que al exlíder del PP balear se le solicite el pago de 9.000 euros y el comiso de los 42.111 euros.

“No tenemos el cadáver ni la foto de quien le apuñala, y con personas del estatus social, la experiencia y la desenvoltura de Matas, que fue presidente de Baleares y ministro de la Nación, la dificultad probatoria es más difícil, pero las que tenemos demuestran que los proyectos para los que Matas aseguró que trabajó su mujer son pura invención”, ha subrayado el fiscal para recalcar tajante que “miente Matas y miente su mujer”.

Sin embargo, al hilo de lo anterior, ha advertido: “Que mienta Matas está permitido, que mienta su mujer, no; no sólo supone una falta de respeto sino que puede ser constitutivo de un delito de falso testimonio”. El fiscal ha llegado a considerar la contratación de Areal en el Valparaíso como “una inversión privada para captar dinero público [de cara a asegurarse la cadena hotelera contrataciones de la Administración], porque su labor no la ejerció” a pesar de que “durante un año entero supuestamente realizó labores de RRPP”.

De hecho, ha destacado que su labor “fue tan extraordinaria que la echaron” -después de que Matas dejara de ser presidente del Gobierno balear-. “¿No creen que si hubiera hecho alguna labor habría correos? Alguna nota, alguna llamada, algún documento… pero es que no hubo nada”, ha remachado.

Asimismo, haciendo alusión a la declaración que prestó el hotelero Miquel Ramis, quien admitió desconocer qué labores llevaba a cabo Areal en su establecimiento, Horrach se ha preguntado que, si ni el administrador del hotel lo sabía, “¿cómo lo vamos a saber nosotros?”. “¿Se pueden creer que Ramis no supiese lo que hacen sus empleados, y más siendo la mujer del presidente? Ramis sabía que la contratación era ficticia”, ha remarcado.

“FAVOR HOTELERO” AL PRESIDENTE

Durante su discurso, en el que ha numerado hasta un total de quince pruebas que acreditarían que la contratación fue un regalo por parte del empresario, ha subrayado entre ellas cómo Matas admitió que pidió este favor al hotelero y “resulta que el que pedía era nada más y nada menos que el presidente, y la persona a quien pedía era un empresario vinculado comercialmente a las Administraciones públicas. Hay facturas que así lo demuestran”, ha apuntado.

Asimismo, ha manifestado que Matas, por un lado, dice que “marcaba la pauta de lo que podía hacer su mujer como relaciones públicas y, por otra, afirma desconocer con quién”. En este línea, ha destacado el hecho de que el expresidente emplee como “excusa envolvente” para justificar su mediación ante el hotelero la “amistad”, pese a que, “curiosamente”, en 2010 el hotelero señaló en fase de instrucción que hacía tres años que no veía a Matas ni hablaba con él. “Son tan amigos que la única anécdota que Ramis puede contar es un viaje juntos en barco a Menorca, ha ironizado Horrach.

Del mismo modo, ha recalcado que la declaración del hotelero en el juicio “nos ilustró” cuando dijo que accedió a la petición de Matas “por compromiso”, recordando frases como que “no se preocupó por ella, se sintió comprometido, no necesitaba un puesto de relaciones públicas en el hotel, no sirvió, no conoce a ninguna institución con la que contactase como RRPP, sólo lo la vio en actos casuales, no sabe dónde vivia, cree que Areal no le dijo que se iba a vivir a Estados Unidos…”.

EL FISCAL: “EN EL MUNDO DE LA GENTE NORMAL ESTAS COSAS NO SUCEDEN”

“Es más, cómo va a ser íntima la relación de amistad y sentirse Ramis comprometido o presionado? En el mundo de la gente normal esto no sucede”, ha espetado, recriminando que el empresario “claro que tenía a alguien que cobraba y no hacía nada, de ahí su interés en echarla cuando Matas ya no era presidente. Si éste hubiera sido reelegido en mayo de 2007, Areal aún seguiría siendo RRPP del hotel”.

En esta misma línea, Horrach ha apuntado a la comparecencia como testigo del administrador de Martorell Asesores Tributarios, Miquel Martorell, cuya declaración “no puede ser más explícita, cuando dijo que el amiguismo, los contactos y las influencias están a la orden del día en Baleares, y esto sólo lo podía desplegar Matas. Es más, nos contó que el problema es que Areal prácticamente estaba siempre de vacaciones e iba por libre”, en relación al contrato que también se le hizo a la mujer de Matas en este despacho.

“Y además, era tan discreta, tan discreta, que no se lo contaba a nadie [en qué trabajaba]. Suena a chiste de mal gusto”, ha añadido el representante del Ministerio Público, quien asimismo ha apuntado a las contradicciones entre Areal y Ramis: “es que no se ponen de acuerdo respecto a lo que Areal tenía que promocionar”, ha aseverado, señalando que estos días se ha informado y leído “sobre lo que hace un relaciones públicas” y, tras detallarlo ante el jurado, ha espetado: “ya me dirán cómo puede ejercer estas funciones una señora a quien no ha visto nadie [en ese cargo]”.

Finalmente, el fiscal ha preguntado al tribunal del jurado: “¿Creen que si hubiera el mas mínimo indicio que acreditase mínimamente que Areal desarrolló laboress de RRPP estaríamos aquí? Matas y Areal han tenido tres años desde 2010 para aportar algún dato, agenda, proyecto o correo electrónico, y nosotros no podemos aportar pruebas de lo que no existe. Con una llamada hubiera sido suficiente. Pero nadie, absolutamente nadie ha venido a vernos ni al juzgado”, ha manifestado Horrach, para terminar expresando a los jurados su “satisfacción personal de haber comprobado que, a diferencia de la señora Areal, están y se les espera”.