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MADRID, 2 (EUROPA PRESS)

El expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero considera “esencial” para resolver la situación de Cataluña “abrir un proceso de diálogo” en el que estén el PSOE y el PP, y “las fuerzas políticas catalanas, especialmente CiU”, para “recuperar” lo que ha hecho posible la “convivencia” en España.

En una entrevista en 'Los Desayunos de TVE' recogida por Europa Press, Zapatero se ha mostrado convencido de que, aunque se tarde “más o menos tiempo”, el futuro de Cataluña no va a ser la “confrontación” que ahora parece que se avecina, sino un acuerdo.

Así, ha recordado que la Constitución se hizo con el consenso de izquierda, derecha y nacionalistas –el PNV se abstuvo pero CiU la apoyó– y cree que, ahora que “CiU parece que se ha ido al independentismo”, hay que “recuperar ese triángulo” que garantiza la convivencia entre “autonomistas, federalistas y nacionalistas”.

Eso sí, ha dado por hecho que siempre habrá independentistas, en Cataluña o en el País Vasco, que “van a jugar en el sistema pero lo que quieren es cambiarlo”.

El también exsecretario general del PSOE ha dejado claro que su partido no es nacionalista, pero ha explicado que aspira a “gobernar de manera integradora” y que eso implica “no desconocer que al menos en tres comunidades hay una sensibilidad identitaria mucho más acusada. Es decir, que para “construir” hay que “contar” con los nacionalistas.

El exjefe del Ejecutivo ha explicado también los pormenores de la carta que le envió en agosto de 2011 el entonces presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean Claude Trichet, carta que ha dicho que no hizo pública entonces porque no tenía obligación jurídica de hacerlo y era “delicada” para la estabilidad financiera de España y del Tesoro.

En cambio, cree que ahora le sirve para explicar qué sucedió esos días. Según él, el presidente del BCE no exigía ni obligaba a nada, sino que la misiva con peticiones a Zapatero –y la respuesta de este comunicando medidas recientemente anunciadas para reducir el déficit– fue una “idea de Trichet” para tener un “respaldo” y poder comprar deuda española en el mercado secundario.

Zapatero ha recordado que la posibilidad de que el BCE comprase deuda española e italiana en un momento de “tensión muy fuerte” fue un asunto que generó “discusión” en el Consejo del BCE, y llevó incluso a la dimisión del representante alemán. Por eso, ha defendido que “la gestión que se hizo con las cartas para que se comprara deuda dio resultado” y Trichet “se comportó bien con España”.

Según el expresidente, otra prueba de que la carta del BCE “no obligaba a nada” –ni a cambiar la Constitución ni a aprobar una reforma laboral– fue que la carta tenía fecha del día 5 de agosto y sólo dos días después, el 7, el BCE ya estaba comprando deuda española “sin saber si se habían cumplido las peticiones” y después de una respuesta de Zapatero en la que principalmente enumeraba medidas ya conocidas.

El exjefe del Ejecutivo ha subrayado además que él se negó “durante toda la crisis” a “destrozar” los derechos laborales aplicando las “sugerencias” que le llegaban de derogar la negociación colectiva, crear un “contrato de crisis” que en la práctica era “sin derechos” o “suspender temporalmente el salario mínimo interprofesional”.

LOS DERECHOS LABORALES, TEMA CRUCIAL EN EL FUTURO

A su juicio, los derechos de los trabajadores serán el “tema crucial” en el futuro en España, porque cree que incluso el Estado del bienestar puede recuperarse “con más facilidad” que la cuestión de cómo mantener derechos laborales en un mercado global donde se compite con países que ofrecen precios mucho más baratos.

Zapatero ha relativizado que el BCE se excediera de su mandato al recomendar reformas del mercado laboral, porque, al fin y al cabo, tampoco los Tratados contemplan que compre deuda soberana y la situación que se vivía era de “excepcionalidad”.

El exjefe del Ejecutivo también ha incidido en que, pese a sus recortes, él no tocó la sanidad, la educación ni las pensiones mínimas, y que dejó el fondo de reserva de la Seguridad Social en 70.000 millones de euros, fondo que el Gobierno actual ha utilizado y que a su juicio demuestra “lo bueno que es ahorrar en materia de pensiones”.

Con todo, no ha querido valorar hasta cuándo durará la llamada “herencia” de sus políticas, porque cree que es “un juicio político”, un argumento que el Gobierno de Mariano Rajoy utilizará “el tiempo que quiera” y que al final serán los ciudadanos los que juzguen.

A su modo de ver, lo importante es “hacer una interpretación adecuada de lo que ha pasado”. Es más, cree que en el futuro quedará claro que en esta crisis “inédita” se verá “una responsabilidad compartida” entre España y “el modelo de la zona euro”, con los “defectos de fabricación del euro y de una política monetaria que se ha hecho muy favorable a Alemania y a los ahorradores”.

VOLVERÍA A HACER EL 'PLAN E'

Por último, ha dedicado tiempo a defender su 'Plan E' del año 2009, subrayando que, en un momento de superávit, se invirtieron 10.000 millones de euros, equivalente a lo que se endeuda hoy España “cada mes y medio”. El plan, ha dicho, supuso un punto del PIB, mientras que en los últimos dos años el endeudamiento ha crecido 20 puntos del PIB.

Zapatero ha asegurado que volvería a hacer el 'Plan E', porque era lo que podía hacer en ese momento para “contrarrestar la rapidísima caída del empleo”. Y ha puesto como ejemplo que los 2.000 millones que se inyectaron al sector del automóvil permitieron mantener abiertos todos los centros de producción y que España sea hoy uno de los países más competitivos del sector.