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Los hechos probados por la Audiencia Provincial de Oviedo señalan que el ladrón fue sorprendido por este funcionario y otro agente que patrullaban la ciudad y que trató de arrollarle dando marcha atrás cuando se situó detrás del vehículo y le pidió que saliera del mismo. Cuando el ocupante del Opel Corsa aceleró para marcharse de allí el policía efectuó dos disparos que le causaron diversas heridas.

La Audiencia de Oviedo condenó al ocupante del coche a 1 año y 6 meses de cárcel por un delito de atentado y al policía a cuatro meses de cárcel por lesiones, si bien el alto tribunal eleva en dos meses dicha condena porque las cicatrices del ladrón deben ser consideradas como causantes de deformidad.