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MADRID, 18 (EUROPA PRESS)

La presidenta del Gobierno de Navarra, Yolanda Barcina, ha indicado este lunes en el juicio que se celebra en la Audiencia Nacional contra los cuatro acusados de haberle estampado en la cara tres tartas que se sintió agredida.

Barcina, que solicita para los acusados penas de hasta nueve años de prisión, ha puesto de manifiesto en su declaración como testigo ante el tribunal, presidido por el juez Fernando Grande Marlaska, que los tartazos le hicieron daño en la cara y la cabeza y la dejaron desorientada.

“Reclamo justicia ante esta agresión”, ha dicho, tras recordar que “con el golpe que recibí, con el merengue en los ojos y los ojos cerrados no podía reconocerles”. La presidenta navarra ha rememorado la situación, que tuvo lugar el 27 de octubre de 2011 en la ciudad francesa de Toulouse cuando asistía al consejo plenario de la Comunidad de Trabajo de los Pirineos.

Así, Barcina ha especificado que los cuatros acusados debían encontrarse entre el público presente en la sala, “muy bien vestidos”, de modo que pasaban desapercibidos. “La sorpresa vino cuando se levantaron y se acercaron, sacando las tartas de una carpeta, fue todo muy rápido”, ha indicado

“Me estamparon tres tartas, una de ellas muy dura, en la cara y la cabeza. Buscaba una salida desorientada: te están dando golpes en la cabeza y te mueves por instinto”, ha recordado.

“NUNCA ME HAN PUESTO LA MANO ENCIMA”

La presidenta navarra ha puesto de manifiesto que esta ha sido la primera vez que se ha sentido agredida físicamente. “Sentí un golpe duro, con daño. A mi nunca nadie me ha puesto la mano encima, esta es la primera vez”, ha destacado.

Por su parte, los cuatro acusados de arrojar tres tartas a la presidenta del Gobierno de Navarra, Yolanda Barcina, han negado haber estado en la ciudad francesa cuando se produjeron los hechos. Gorka Ovejero, Julio Martin, Ibón García y Mikel Alvarez Forcada han indicado, en respuesta a las preguntas de sus abogados, que se encontraban en un centro de macrobiótica, en Pamplona y en sus respectivos domicilios en el momento en que Barcina recibió los tartazos.

La Fiscalía solicita en su contra cinco años de prisión por la comisión de un delito de atentado contra la autoridad para el teniente de alcalde del Ayuntamiento de Arruazu, Gorka Ovejero, que pertenecía a la formación nacionalista Batzarre, y para Mikel Álvarez Forcada –hermano del dirigente de Batasuna Joseba Álvarez–, Julio Martín Villanueva e Ibon García Garrido, a los que se pudo identificar como autores de la agresión.

La acusación particular, ejercida por la presidenta del Gobierno navarro, solicita nueve años de cárcel y 5.400 euros de multa para Ovejero por el agravante de prevalerse de su condición de autoridad, al ser concejal de la localidad de Arruazu, y seis años de cárcel y 3.600 euros de multa para los otros tres de los procesados.

“LA DUREZA DEL MERENGUE FRANCÉS”

El colectivo Mugitu! reivindicó el mismo día de los hechos la acción en un comunicado en el que decía que “la razón de los tartazos era agradecer los ímprobos esfuerzos que, como máxima responsable política de Navarra, estaba realizando (Barcina) para la imposición del TAV”. Según afirmaban, la agresión era “una elegante manera de darle la bienvenida a su cargo de presidenta”.

El magistrado interrogó en noviembre de 2011 a Barcina aprovechando que se había desplazado hasta la Audiencia Nacional para acudir como público al juicio contra el exjefe militar de ETA Javier García Gaztelu, 'Txapote', y otros tres etarras por el asesinato del concejal de UPN en Leitza José Javier Múgica. Los cuatro acusados, por su parte, reclaman el archivo de la causa.

La jefa del Ejecutivo navarro declaró entonces que las tartas que le arrojaron le hicieron “daño” debido a “la dureza del merengue francés”, según informaron a Europa Press fuentes jurídicas. También relató cómo se produjo la agresión e indicó que tras recibir el impacto de las tartas dejó de ver y tuvo que ser evacuada del salón de plenos en el que se celebraba la reunión. “No veía nada”, aseguró.