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MADRID, 6 (EUROPA PRESS)

La renovación de tecnología hospitalaria ha caído entre un 60 por ciento y un 75 por ciento en los últimos cinco años y, además, entre 2008 y 2011 cerca del 45 por ciento de la inversión realizada se destinó al equipamiento de nuevos hospitales, según ha mostrado un estudio de la Federación Española de Empresas de Tecnología Sanitaria (Fenin), elaborado por el Sector de Tecnología y Sistemas de Información Clínica.

Según el informe, el 26 por ciento de los equipos de sistemas de monitorización tienen más de diez años de antigüedad, al igual que ocurre con los sistemas de resonancia magnética. La ralentización de la renovación de las tecnologías de diagnóstico, monitorización y terapia de uso hospitalario limita la adopción de innovaciones que contribuyan a mejoras de procesos asistenciales, perdiendo calidad y eficiencia el sistema, además de poner en riesgo la seguridad de los pacientes y profesionales sanitarios.

Esta situación se ha visto agravada por la actual coyuntura económica, donde la “fuerte presión” para la reducción de costes está afectando la renovación del parque tecnológico hospitalario. En este sentido, el estudio señala que la presión presupuestaria favorece los procesos de adquisición de tecnología basados principalmente en el precio de compra lo que no siempre garantiza la implantación de innovaciones significativas.

Asimismo, cuando no existe una metodología fiable, con la participación de expertos tecnológicos para el asesoramiento profesional en la evaluación o segmentación de estas tecnologías se limita la requerida calidad de los productos.

Por otra parte, las tecnologías sanitarias que se utilizan en el ámbito sanitario de diagnóstico, monitorización y terapia que se implantan en los centros sanitarios están expuestas a ciclos de innovación y mejora tecnológica permanente que aportan beneficios tangibles para los procesos asistenciales.

“Todo esto hace que la incorporación de nuevas tecnologías a los activos de producción de un centro sanitario, bien como renovación de equipos anticuados o como soporte a nuevos procesos asistenciales, deba de partir de un análisis de coste-beneficio realista y unos criterios de amortización de la inversión en base a la vida útil esperada”, ha subrayado el Sector de Tecnología y Sistemas de Información Clínica.

MANTENIMIENTO DE LA TECNOLOGÍA

Respecto a las sucesivas incidencias técnicas registradas en el mantenimiento de los equipos y dispositivos de uso hospitalario, el sector ha recordado que, a pesar de las recomendaciones realizadas por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios en la circular número 3/2012, la normativa “no se aplica en muchos centros”, los cuales optan por soluciones de servicio técnico no siempre cualificadas para la actuación sobre estos sofisticados dispositivos.

Y es que, la edad tecnológica de los equipos afecta a la eficiencia, seguridad y calidad del sistema sanitario, además de que éstos son más susceptibles de fallos y averías. Esto puede conllevar “importantes costes ocultos” asociados al tiempo de parada y cancelación de procedimientos que afecta a todos los recursos ligados a ese proceso.

Por todo ello, ha recomendado abordar un plan de actualización tecnológica del equipamiento existente para proveer de una mayor vida útil y funcionalidades nuevas o actualizadas a los equipos instalados en los centros sanitarios. En esta línea, ha aconsejado establecer otros criterios de valoración más allá del precio, en los que se consideren las inversiones en tecnología que tengan en cuenta la calidad, el ciclo de vida del producto y su eficiencia en los procesos asistenciales.

Otra posible solución consistiría, a su juicio, en inventariar los recursos tecnológicos disponibles y aplicar criterios de renovación en base a su impacto en los procesos, mediante una planificación estructurada que tenga en cuenta un periodo de amortización definido.

También ha propuesto desarrollar la implantación de sistemas de información clínica que permitan agregar la información proveniente de múltiples fuentes y facilite la protocolización de procesos clínicos, la utilización de sistemas de ayuda a la decisión y la documentación de indicadores de actividad para el control y programas de mejora de los procesos asistenciales.

El sector también ha subrayado la necesidad de implicar a los diferentes profesionales sanitarios en el proceso de decisión, aportando su valoración tanto en el proceso clínico, como en el rendimiento de la inversión. De éstos también depende la optimización de los procesos asistenciales; siendo por tanto precisa su formación continuada en el uso eficiente y cualificado de la tecnología.