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GALAPAGAR, 25 (EUROPA PRESS TELEVISION)

La Guardia Civil ha desarticulado un grupo especializado en el cultivo y venta de marihuana en la zona noroeste de la Comunidad de Madrid en la que se trata de la operación “más importante” llevada a cabo por la Benemérita contra el cannabis este 2013.

La 'Operación Huertas', que es como se ha denominado al operativo, se ha saldado con 19 detenidos, de los que seis están en prisión acusados de varios delitos, y el resto en libertad con cargos. Se les acusa de organización criminal, contra la salud pública, extorsión, receptación y robo con fuerza.

Según han informado fuentes de la investigación a Europa Press, el grupo, que ha quedado desarticulado “al completo” contaba con seis plantaciones en chalets de zonas alejadas de lo núcleos urbanos de Galapagar, Colmenarejo, Valdemorillo, El Escorial, Guadarrama y Zarzalejo.

En los registros, se han intervenido más de 2.000 plantas de marihuana, algunas de ellas a punto de ser recolectadas, más de 3.000 gramos de marihuana triturada, numerosos cogollos secos, 300 gramos de hachís, 1.300 gramos de MDMA, dinero en efectivo, una pistola simulada, una pistola de aire comprimido, una pistola detonadora, una taser, una defensa extensible, gran cantidad de teléfonos móviles, y varios efectos supuestamente procedentes de robos.

“Eran considerados los principales distribuidores de la zona noroeste. Tenían un entramado en el que contaban incluso con menores a los que extorsionaban para que cometieran robos con fuerza y posteriormente les entregaban los objetos robados a ellos y después los vendían”, ha señalado la portavoz de la Guardia Civil, Mercedes Martín.

El grupo “se da por desmantelado” y las plantas incautadas serán destruidas en los “próximos días”. “Algunos de sus integrantes son distribuidores anteriores. Para potenciar las ventas, se han aliado entre todos y creado este grupo”, ha puntualizado.

MARIHUANA CONGELADA

Según Martín, las plantaciones estaban “perfectamente acondicionadas”, con sistemas de iluminación,aire acondicionado, humidificadores, ventiladores, así como otros útiles para el adecuado acondicionamiento del lugar y conseguir así optimizar el crecimiento de las plantas. Así, conseguían hasta tres recolecciones al año. “También tenían marihuana congelada que vendían cuando no tenían recolectada”, ha añadido.

Las investigaciones para llegar a este grupo, cuyos integrantes tenían “un alto nivel de vida”, comenzaban en junio de 2013, al detectar los agentes un “incremento” en el número de denuncias en la zona por el consumo de marihuana, por lo que los agentes intensificaron sus vigilancias sobre los delincuentes conocidos de su demarcación.

Ya en estas primeras pesquisas, todas las gestiones se centraban sobre una persona residente en el Barrio de San Gregorio de Galapagar, que “a la larga resultó ser el cabecilla de todo el entramado”, y el que se encargaba de dar las órdenes oportunas a sus secuaces.

En un segundo plano, se ubicaban otras dos personas, un ciudadano rumano, que trabajaba además prestando seguridad en una discoteca de Galapagar y que “aprovechaba esta situación para captar clientes”, y un ciudadano colombiano que trabajaba como distribuidor de la droga y controlaba las diversas plantaciones ubicadas en diversas poblaciones de la sierra noroeste de Madrid.

Otro de los grupos, liderado por el responsable de todo el entramado, H.P.G., de 25 años de edad, se había especializado en extorsionar a menores, a los que obligaban a perpetrar robos y vender droga, pegándoles palizas en caso de negarse.

Este grupo estaba integrado por siete personas, un responsable de confianza de H.P.G., 5 personas de origen español, dos de ellos hermanos gemelos, y un sexto de origen marroquí, quienes son conocidos delincuentes de la mencionada localidad.

El cabecilla de este grupo, y responsable de toda la organización, era el encargado de recepcionar la mercancía, venderla y repartir el botín entre todos ellos. Gran parte de los beneficios obtenidos en estos robos se dedicaba a adquirir infraestructura necesaria para el cultivo de marihuana y adquisición de otro tipo de sustancias estupefacientes.

Para el cultivo y cuidado de las plantaciones pagaban a diferentes personas, las cuales, a cambio de unos 15.000 euros por cultivo completo, realizaban todo el mantenimiento hasta que el crecimiento de las plantas alcanzaba el punto de recolección.

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