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NUEVA YORK, 23 (Reuters/EP)

El abogado del presunto miembro de la organización terrorista Al Qaeda Nazih al Ragye, alias Abu Anas al Libi, detenido el 5 de octubre en Trípoli por un comando especial estadounidense, ha afirmado este martes que serán necesarios varios meses hasta que el proceso pueda abrirse debido a la gran cantidad de documentación existente.

Bernard Kleinman ha sostenido ante el juez estadounidense encargado del proceso que necesitará al menos seis meses para analizar los 270.000 documentos que componen las pruebas del caso. La próxima comparecencia ante el tribunal ha sido fechada para el 12 de diciembre.

La semana pasada, Al Libi se declaró no culpable de cargos relacionados con el atentado perpetrado en 1998 contra la Embajada de Estados Unidos en Kenia.

Está previsto que Al Libi sea juzgado por los atentados de 1998 contra las Embajadas estadounidenses en Kenia y Tanzania, en los que murieron al menos 224 personas. Un tribunal federal de Nueva York le imputó por estos hechos hace más de una década.

Al Libi era uno de los principales dirigentes de Al Qaeda todavía en libertad. Su nombre fue uno de los primeros incluidos en la lista de los más buscados del FBI tras los atentados del 11-S y sobre su cabeza pesaba una recompensa de 25 millones de dólares.

El alto cargo de Al Qaeda fue capturado el 5 de octubre por una unidad del Ejército estadounidense en la capital libia, Trípoli, y trasladado a un buque de guerra ubicado en el mar Mediterráneo donde fue interrogado.

La operación desató las críticas del primer ministro libio, Alí Zeidan, quien pidió la semana pasada explicaciones a la Embajada de Estados Unidos en Trípoli por llevar a cabo un operativo de seguridad en su territorio sin recabar antes su consentimiento.

Además, el jefe de Gobierno recordó que “los ciudadanos libios solamente pueden ser juzgados por los tribunales de justicia libios, independientemente de dónde o contra quién hayan cometido los supuestos delitos”.

Pese a ello, Zeidan destacó el buen momento que atraviesan los vínculos entre Trípoli y Washington y confió en que “los dos gobiernos puedan resolver este incidente, para que no afecte a las relaciones bilaterales”.