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TRÍPOLI, 21 (Reuters/EP)

El primer ministro de Libia, Alí Zeidan, ha acusado este domingo a dos congresistas del Partido Justicia y Construcción, vinculado a la organización islamista Hermanos Musulmanes, que ha liderado los esfuerzos para forzar su dimisión en los últimos meses, de estar detrás de su secuestro.

“Hay fuerzas que quieren obstruir la construcción del Estado”, ha indicado, antes de apuntar directamente a Mustafá al Tariki y Muhamed al Kilani por su papel en su breve secuestro, que tuvo lugar la semana pasada. Ambos congresistas han rechazado las acusaciones.

La semana pasada, Zeidan tildó de “terroristas” a los responsables de su secuestro, cuya autoría fue reclamada por la Sala de los Revolucionarios Libios, un antiguo grupo rebelde que colabora con el Ministerio de Interior para mantener la seguridad en la capital del país árabe.

“No podemos ignorar los hechos que tenemos en nuestras manos”, agregó, antes de desvelar que en la operación participaron “no más de cuatro o cinco congresistas”, al tiempo que anunció que sus nombres serían revelados ante el Congreso “próximamente”.

La Sala de los Revolucionarios Libios ha asegurado que actuó “por orden de la Fiscalía”. No obstante, el fiscal general, Abdelqader Radwan, ha negado que el Ministerio Público emitiera una orden de arresto contra Zeidan y ha advertido de que la detención del primer ministro constituye “un crimen”, por lo que sus autores deben ser “castigados”.

Además, el exgrupo rebelde ha explicado que secuestró a Zeidan por permitir que las fuerzas especiales de Estados Unidos capturaran al supuesto alto cargo de Al Qaeda Nazih al Raqi, alias Abu Anas al Libi, en territorio libio, y ha anunciado que seguirá persiguiendo a “todos” los que ayudaron a Washington en esta misión.

Libia vive una gran inestabilidad desde la caída del régimen de Muamar Gadafi, el 20 de octubre de 2011, debido, sobre todo, a la negativa de las milicias que ayudaron a derrocarle a entregar las armas y unirse a las fuerzas regulares.

Para hacer frente a esta situación, el nuevo Gobierno ha reconocido a algunas milicias –uniéndolas en la brigada Escudo de Libia y poniéndolas bajo la supervisión de los ministerios de Interior y Defensa–, pero otras siguen al margen de su autoridad.