Quantcast

Carles Santos: “Wert es negativo y pernicioso para un país, hasta para su familia debe de serlo”

Carles Santos (Vinaroz, Castellón, 1940) lleva tocando el piano desde los cinco años. Como pianista precoz se dedicó a interpretar a clásicos y vanguardistas por igual hasta que a mediados de los años setenta decidió centrarse en componer su música.

Todo lo que ha hecho desde entonces, también en vídeo, escritura y espectáculos escénicos, está impregnado por un cierto humor surrealista mediterráneo muy gozoso. Sus respuestas también lo rezuman.

– ¿Cómo encaja Carles Santos en un festival dedicado a la palabra?

– Utilizo también la palabra, como de alguna manera utilizo el cuerpo. Y, en dirección contraria, también al hacer poesía se utiliza la música. No hay compartimentos estancos.

– ¿Cómo es el espectáculo que hará en el festival?

– Un mano a mano con un piano. Hay cosas que suceden. No es un pianismo tradicional, aunque quién sabe dónde están los límites. Hay alguna pieza inédita, alguna reciente, también lejanas,…

– Ha dicho que el piano es un ordenador. ¿A qué se refería?

– Es fácil. Con un piano puedes ver, descifrar, leer toda la música occidental, ya sea clásica o popular. Con el piano también te puedes estimular, más que con un ordenador. El piano es el rey de la selva.

– Tiene formación clásica y ha trabajado desde lo experimental, ¿se siente parte de la Academia?

– Defiendo la Academia. No renuncio a ella e incluso la aconsejo, hay que sufrir su rigor y disciplina pero a ellos también les aconsejaría que aflojasen un poco las amarras.

-¿Cómo conseguir que la vanguardia sea popular? ¿es posible? ¿deseable?

– Ya no sé si la vanguardia, entre comillas, existe. Las cosas han cambiado mucho. Antes tenía un valor de cambio y de crédito, tanto si era interesante como si no. Ahora hay mucha convivencia y de ahí salen cosas importantes. Es posible y deseable que la vanguardia sea popular, claro, pero a veces viendo las cosas que se hacen y cómo se presentan, parece difícil.

– Ha ganado el Premio Nacional de Poesía y varios Max de teatro. ¿Cómo sientan estos galardones?

– Siempre se agradecen. No me gustan mucho estas ceremonias y no he tenido ocasión de asistir a alguna de ellas pero es algo positivo.

– Participó hace unos meses en el Festival Portes Obertes de la plataforma Salvem el Cabanyal en Valencia. ¿Puede haber un arte no político?

– El arte siempre es político, aunque parezca que no lo es. No hay nada que no sea político. En esa actuación en El Cabanyal tenía mucha más significación el lugar que la música, que no era la habitual en ese entorno. Un niño se me acercó y me preguntó con sinceridad si estaba cobrando por ello. Fue fantástico que se produjera esa reacción aunque hay gente que pueda pensar lo contrario. Sentarte a tocar un piano también es político porque supone un proceso por el que tú has llegado allí. Subir un piano por una escalera es político.

– ¿Qué le parece la gestión de la cultura que está haciendo el ministro Wert?

– Wert es lo menos poético que ha existido en el mundo. Es negativo y pernicioso para un país, incluso para su familia debe de serlo. Me repugna. Lo cual sí es poético. Que un ministro te repugne es poético.

Comentarios de Facebook