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SAN FERNANDO DE HENARES, 15 (EUROPA PRESS)

Uno de los acusados de ser dirigente de la ilegalizada Segi, la rama juvenil de ETA, Ibai Esteibarlanda ha defendido que él “como persona” y el resto de los imputados como grupo de “jóvenes independentistas” y comprometidos con su “causa” en el País Vasco, están “dando pasos” para situarse “en este nuevo escenario”. “Creo que todos deberíamos dar pasos”, ha remachado.

Dicho esto, durante su declaración ante el tribunal presidido por la magistrada Manuela Fernández de Prado, en la segunda sesión del juicio que se celebra en la Audiencia Nacional, ha manifestado que se les está juzgando por su “militancia política”, que él “siempre” ha estado ligado a “movimientos sociales y políticos”, por lo que ha opinado que lo que se juzga es su “labor”.

Sobre su detención — que se produjo en el mes de noviembre del año 2009 –, Ibai Esteibarlanda ha denunciado los “malos tratos, amenazas y vejaciones” supuestamente recibidos y ha asegurado que las declaraciones son consecuencia de estos maltratos.

Así, ha concretado que en el viaje a Madrid empiezan las amenazas y ya en la capital los “interrogatorios violentos”. “Declaro lo que los policías me obligan a aprender de memoria. Todo lo que dije en comisaría era totalmente falso”, ha subrayado.

“SOCIALMENTE” COMPROMETIDO

Por su parte, Asier Coloma Ugartemendía, otro de los imputados considerados dirigentes de Segi, se ha definido como una persona “socialmente” comprometida desde que tiene “uso de razón” y ha denunciado que su presencia en el juicio que se debe a una “cuestión política”.

Como el resto de procesados, Coloma ha rehusado contestar a las preguntas de la Fiscalía y las de las acusaciones populares. No obstante, a preguntas de su defensa, ha ratificado la declaración que en su día realizó en sede policial.

Coloma ha proseguido explicando que, cuando tuvo conocimiento de que se habían producido los registros policiales tanto en el domicilio familiar como en otro, propiedad de su abuela, decidió marcharse de España e instalarse en la localidad francesa de Hendaya por miedo a sufrir torturas.

Sin embargo, ha rechazado que residiera allí de forma clandestina e incluso ha concretado que recibía “ayudas de la Administración francesa” para el pago del alquiler de la vivienda que estaba a su nombre. Respecto a las pruebas aportadas por la acusación incautadas en los registros domiciliarios, ha afirmado que representan el “absurdo de las pruebas incriminatorias”.

Además, Asier Coloma no se ha reconocido en las fotografías en las que le identificaba la policía y ha negado su participación en la organización de una concentración en apoyo a presos de ETA y que hiciera un discurso en dicho acto como sostiene la acusación. “Es mentira”, ha señalado.

MALOS TRATOS DE LA POLICÍA

Los otros doce imputados, que se han sentado hoy en el banquillo de los acusados, han aprovechado sus interrogatorios para denunciar los malos tratos recibidos, a su juicio, durante las detenciones y para defender que el proceso que se sigue contra ellos se debe a su implicación en la vida política.

Es el caso de Mikel Arkaitz Totorika, quien ha manifestado que las acusaciones que existen contra él se basan en “pruebas que vienen a manifestar” que se trata de una “persona socialmente comprometida” con una ideología política, al tiempo que ha denunciado las “salvajes torturas” sufridas, según su testimonio, durante los cinco días que permaneció incomunicado.

“Creo que ha quedado ya bastante claro que se nos está juzgando por una actividad política”, ha expresado la acusada Nahaia Aguado, para después añadir que las declaraciones policiales que hizo tras su detención fueron obtenidas a base de maltratos “constantes” tanto físicos como psíquicos.

La sesión ha sido interrumpida por la magistrada, tras el interrogatorio de Esteibarlanda y se reanudará mañana a las 10.00 horas, en la sede de la Audiencia Nacional de San Fernando de Henares (Madrid). Los 40 presuntos dirigentes y miembros de Segi se enfrentan a penas de entre siete y 12 años por integración a organización terrorista.