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Gonzalo Torné plantea cómo es el mundo sin amor en “Divorcio a la vista”

Un amor, en el sentido general del término. “Digamos que el amor es una especie de fuerza que te justifica como persona, pero hay momentos en la vida que el amor nos abandona y es la situación que he querido narrar, de divorcio personal, pero también de divorcio con el tiempo, con la propia vida”, explica a Efe Torné (Barcelona, 1976).

Publicada por Mondadori, “Divorcio en el aire” es uno de los platos fuertes que ofrece este otoño literario. Una novela que indaga en la condición humana, en la familia como alimento literario universal, y que comienza cuando Joan-Marc, un personaje que ya estaba en “Hilos de sangre”, y Helen se marchan a un balneario para intentar salvar su matrimonio, lo que le sirve al autor para relatar el origen de la relación y la biografía del protagonista.

Una biografía que es espejo de una clase social en Cataluña y que deja ver las características y costumbres sociales de un tiempo, antes de la crisis, y de una familia desestructurada que se va descomponiendo poco a poco, además de una cartografía de la ciudad de Barcelona.

“Que familia más triste. Un suicida, una enferma, una chica estéril. Quién iba a decirlo cuando empezamos, ¿verdad?. Pero es así como ha sido, y está bien, está bien”. Dice el personaje protagonista, una frase resumen de la familia catalana en la que crece Joan-Marc.

Pero, si en su anterior novela Torné dibujó a un Joan-Marc con una cuerda más cómica, sutil y fina, en “Divorcio en el aire”, alcanza su contrapunto total, y el autor presenta a un protagonista de mente brutal, “cafre”, “bruto”, a veces sádico, con algún momento de pensamiento interesante, pero con unas opiniones peregrinas, machistas u homofóbicas, al expresar sus prejuicios con crudeza.

“Es la vida de un personaje que no estamos acostumbrados a ver retratado. Siempre se suele hablar de gente fina con una moral desarrollada, pero con este he querido también provocar la incomodidad del lector”, precisa este narrador y traductor.

La novela, que posee un final como un fin de fiesta de una sinfonía de un solo tiempo, indaga en un personaje de 40 años que se ha estructurado mal desde el principio. Había nacido para no tener que trabajar pero las circunstancias cambian: su padre, un empresario de pro, lo pierde todo, y eso hace que familia se venga abajo.

Un perdida que se hace extensible desde la primera página del libro a toda la vida del protagonista, y que tiene también como eje central el concepto del tiempo, tanto en la forma como en el fondo.

“En esta novela me interesaba ir moviéndome en el tiempo y en una simultaneidad de planos”, añade. Y es que otro tema protagonista de la novela es la gestión del tiempo. “El protagonista es un animal del presente que hace todo lo posible para no sentir nostalgia”, sostiene el autor.

La demostración de la fragilidad de los seres humanos es otra de las aristas del libro: lo frágiles que somos y la fragilidad de la mente, que no está preparada para grandes embestidas.

Una novela en la que Torné también quiere jugar con la inteligencia y complicidad del lector para que éste adivine o intente adivinar muchas de las líneas que quedan en el aire.

Pero, sobre todo, “Divorcio en el aire” es una lupa sobre la familia, lo que el autor llama “el latido de los escritores”. “Si a los lectores les hablas de ballenas, se quedarán fascinados, pero no sabrán de qué estamos hablando. En cambio, si hablas de la familia, todos tenemos una. Es como situar al lector frente a una pecera y ver que se siente cómodo”, matiza el autor de “Las parejas de los demás”.

Carmen Sigüenza.

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