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Lorenzo Silva denuncia la desprotección jurídica de la cultura en la red

Momentos antes de participar en el primer evento del Hay Festival de Segovia, en un diálogo con la directora de la Fundación Lara, Ana Gavín, el escritor madrileño ha señalado en una entrevista con Efe que existen personas que utilizan sus derechos para ganar dinero, pero la policía no tiene armas jurídicas para intervenir.

Como ejemplo, habla de que se han vendido más dispositivos de lectura electrónica que libros digitales porque “todo el mundo los carga pirateados”, por lo que se ha mostrado más partidario de que los ciudadanos reflexionen que de medidas coercitivas.

En su intervención, seguida de una lectura pública de parte de su última novela, no han faltado la referencia a los protagonistas de muchas de sus obras: la pareja de la Guardia Civil compuesta por el brigada Rubén Bevilacqua y la sargento Virginia Chamorro.

Confiesa que le ha sorprendido la acogida, porque nacieron en una novela sin vocación de inaugurar una serie, como una especie de experimento de novela negra española con personajes y conflictos españoles.

Sin embargo, en su opinión, ha sido la pareja “quien ha ido viviendo por encima del proyecto y va casi para veinte años; no sé donde tiene el límite, pero los guardias se jubilan y no muy ancianos, ella es un poco más joven, ese será el límite operativo, ya que el límite literario lo pondrán los lectores, no yo”.

Tras el Planeta concedido a “La marca del meridiano”, estos personajes se han popularizado aún más porque se trata de un galardón que, a su juicio, supone un plus adicional de difusión que eleva también al autor a otra dimensión.

A Silva le parece además “increíble” la promoción de la lectura que hace este premio creado hace sesenta años “en un país donde quedan analfabetos y gente que no lee un libro jamás”, matiza.

Sobre su forma de relatar, a veces vinculado más con la faceta periodística que con la de escritor, sostiene que la literatura y el periodismo “sirven no solo para contar la realidad, sino para seleccionar determinadas historias dentro de ella”.

Habla de que ambos buscan el conflicto, la disfunción, pero luego viene la diferencia en el enfoque: “El periodista tiene dos lealtades, que son la objetividad y la inmediatez, y la literatura, lo contrario; la mirada personal del escritor tiene un peso muy importante y también le interesa que el relato perdure”.

De hecho, una de las claves de este escritor, según reconoce, es que hay muchas historias que ha empezado a trabajar como periodista y ha acabado contando como escritor.

Por Aurelio Martín.

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