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Una comedia coral abre la nueva temporada de la Sala Mirador en Madrid

El actor y dramaturgo Juan Diego Botto, como nuevo programador de la Sala Mirador, presentará sus planes para esta nueva temporada el 4 de septiembre, con una línea que se regirá, según una nota de prensa, por “un teatro a pie de calle, que abra las puertas para mostrar rincones de la realidad que se escapan a las versiones oficiales”.

“Los momentos del desayuno”, que encabezará la programación de la sala a partir del 5 de septiembre, “es un proyecto humilde con un texto que intenta dar identidad a los lazos que unen a sus protagonistas y así otorgar un sentido y significado a la amistad”, según la productora de la obra “Septiembre Blu y La Doce 13”.

El argumento habla de “una pareja, Alicia (Paola Tombolán) y Pablo (Aitor Campo), que son felices hasta que deciden casarse. A esto se suman los problemas de su vecina Yoli (Iris Arisa) por conseguir una relación sentimental estable y la inesperada visita del hermano de Alicia, además de unos amigos peculiares”, explica la notado.

“Todos los personajes sufren de una manera u otra el síndrome de Peter Pan, no quieren hacerse mayores y fue esto, junto a la reflexión 'los tiempos han cambiado', el punto de partida que inspiró la obra”, cuenta su director.

Según Várez de Castro “observando la sociedad se percibe un cambio de mentalidad brutal”.

“En los ochenta y décadas anteriores, los valores que se inculcaban a los jóvenes eran los de madurar cuanto antes y anhelar ser una persona adulta. Sin embargo, los jóvenes de hoy quieren vivir perpetuamente como si tuvieran veinte años”, dice el director.

Es más, “cada día son más los adultos que se comportan como adolescentes”, afirma.

Por ello, la obra “intenta retratar desde dentro esta era del eterno adolescente y el afán de preservar la juventud. Sus personajes se esconden de sus miedos y evitan enfrentarse a la realidad y a las relaciones que exigen madurez e integridad”, cuenta Várez de Castro.

De la misma forma, el título “nace del paralelismo entre el momento de tránsito de dos mundos onírico-real e infantilismo-madurez”, explica la nota.

“El desayuno es en la obra el umbral en el que los personajes aguardan para dar un paso hacia el mundo real, el mundo del ser adulto”, ha dicho el director.

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