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El armazón de “El hereje” aflora con un viaje por los libros prohibidos

Casi quince años después de su publicación, la Fundación Miguel Delibes ha planteado un recorrido histórico por la época en la que el protagonista de la obra, Cipriano Salcedo, se adentró en la intolerancia religiosa y moral que dictaba la Santa Inquisición, presente en la exposición con escudos y diferentes representaciones artísticas.

Entre el más de un centenar de libros, grabados, documentos, esculturas, pinturas y diversos enseres que componen este viaje literario, destacan un relieve tallado en madera por Juan de Juni en el que se representa una “Quema de libros” y, por su valor sentimental, seis páginas manuscritas por Delibes.

En ellas se aprecia ya la evolución hacia una caligrafía más pequeña, en palabras del comisario de la muestra, Antonio Sánchez del Barrio.

Junto al manuscrito, como signo de la importancia que tuvieron en el origen de la novela, han sido depositadas las fotocopias sobre los autos de fe que se desarrollaron en Valladolid en 1559 y que inspiraron a Delibes para adentrarse en el universo histórico y literario que luego plasmó en “El hereje”.

La presidenta de la Fundación, Elisa Delibes, ha destacado durante el acto de inauguración que el “hilo conductor” de la obra de su padre, “el alegato a favor de la libertad de conciencia”, se entremezcla en esta exposición con su pasión por la ciudad que le vio nacer y con la que cultivó una simbiosis plena que le llevó a dedicar así su obra: “A Valladolid, mi ciudad”.

Los “viajeros” que se adentren en la Sala Municipal de Exposiciones de la Iglesia de las Francesas hasta el próximo 27 de octubre realizarán un periplo dividido en cinco estaciones.

La primera de ellas, que comparte título con la exposición -“El viaje de los libros prohibidos”-, contextualiza el viaje a la Europa de Lutero que realiza el protagonista de la novela y que le sirve para hacerse con libros e impresos que posteriormente introducirá de forma clandestina en la España del Emperador Carlos V.

“El Valladolid de 'El hereje'” es la segunda de las partes de que consta, con un repaso por el escenario de la novela que de manera tan minuciosa reflejó Delibes y que muestra algunas de las constantes vitales de los habitantes de esta zona.

La tercera de las secciones, titulada “El conventículo de los iluminados”, aborda cómo se fraguó el denominado “foco erasmista de Valladolid” y cómo las influencias de la centroeuropa del momento prenden en las conciencias de los “herejes” del momento.

El contenido audiovisual de la exposición está en el cuarto de los apartados, cuando se intenta trasladar al visitante al ambiente en que se desarrollaron los autos de fe promovidos por la Inquisición. En concreto, el detalle con que Delibes describe la instalación en la plaza de Valladolid de uno de estos tribunales queda demostrado al compararlo con ilustraciones de la época.

También en este cuatro apartado, titulado “El Auto de Fe”, los visitantes tienen la posibilidad de interactuar con una rareza artística anónima del siglo XVI: un retrato anamórfico del Emperador Carlos V, cedido por la Iglesia de San Miguel y San Julián de Valladolid, que a simple vista parece una mancha en un lienzo pero que si se observa de forma transversal a través de un agujero en el marco muestra el histórico rostro.

Antes de culminar su recorrido, los seguidores del literato vallisoletano tendrán un tiempo para apreciar documentos manuscritos por Delibes e incluso croquis y esquemas que le sirvieron para tejer las meticulosas descripciones espaciales que plasmó en su novela.

“Si alguno de los presentes no ha leído “El hereje” no tiene perdón de Dios, quizás sí de la Inquisición, pero no de Dios”, ha avisado durante la inauguración el alcalde de Valladolid, Javier León de la Riva, quien ha vuelto a agradecer a Delibes que colocara a la ciudad como un personaje más en esta novela.

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