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João Tordo elige Santiago, Pontevedra y Rianxo para ambientar su próxima obra

Su última obra, 'O ano sabático', se publicó hace solo unos meses y su autor ha pasado este agosto varios días en la residencia literaria promovida por la editorial Axóuxere en Leiro. El ayuntamiento coruñés de Rianxo ha cofinanciado el taller de escritura creativa impartido por Tordo.

Si ha pensado en Galicia para la entrega que tiene en mente, es porque, como ha señalado a Efe, ya ha estado algunas veces en esta tierra, siente pasión por ella, y no solo influye esta inspiración que le produce, sino el hecho de que para él “un gallego es un portugués con acento”.

En Rianxo ha escrito de media unas seis horas diarias, en una casa aldeana “bonita”, repleta de “cosas antiguas”, envuelta por libros insospechados, en la que ha podido charlar sobre café, sueños prohibidos y asuntos cotidianos, y donde ha encontrado “una calma continua y pocas distracciones”.

Justo en esta residencia le ha venido a la mente una frase del periodista Mariano José de Larra, que decía en 1836 aquello de que escribir en Madrid es llorar, y pensando en qué supone escribir en Lisboa, Tordo argumenta en una entrevista con Efe que “hubo un tiempo en el que escribir era llorar”.

“Así era en la época pre-democrática, tanto en Portugal como en España, los escritores eran más conscientes de una realidad política y tenían una misión casi obligatoria de escribir lo que sucedía en sus países”.

En el caso de la nueva generación portuguesa, prosigue, y siempre en su opinión, la idea es que “ya no lloramos tanto y nos preocupamos más por rehabilitar nuestra literatura; en la transición hacia el nuevo siglo y el nuevo milenio ha surgido una nueva generación menos saudosista y que busca otras formas de expresión”.

Preguntado por si estos autores son más viajeros, cosmopolitas y desarraigados, entiende João Tordo que las fronteras se han abierto y la literatura portuguesa “ha perdido la geografía”.

Se pone de ejemplo: “Yo escribo historias que transcurren en todos los lugares del mundo donde he estado. Mi ultima novela, 'O ano sabático', se ambienta en Lisboa y también en Canadá. Hemos perdido la geografía pero hemos ganado una mayor conciencia del mundo, la posibilidad de publicar nuestros libros en cualquier país sin perder su sentido”.

En su otro rol, como guionista del cortometraje 'Crónica de uma revolução anunciada' (2011), este escritor, consultado por si se ve como una de las voces creativas de la “Geração à Rasca”, replica que en Portugal “siempre hemos estado à rasca” (en precario).

Lo argumenta: “La ilusión de riqueza de los noventa se ha desvanecido deprisa porque las políticas europeas determinan todo”.

El mencionado cortometraje se inscribe en un proyecto televisivo denominado 'Portugal Hoy', que pretendía retratar el momento de gran agitación social tras la intervención de la troika.

“Nuestros políticos desconocen la realidad del día a día. Hay una falta de humanismo enorme en la cuestión económica”.

Su otro salto, previo, del periodismo a la literatura, tiene una explicación muy clara: “Cuando vivía en Londres trabajaba para el periódico portugués 'O Independente'. Una vez escribí un reportaje. El editor telefoneó para decirme que era un buen texto pero que era ficción. Me había extrapolado de los hechos. Ahí comprendí que tenía que regresar a lo que siempre había sido mi deseo: escribir ficción”.

Lo ha hecho, y aunque sus tramas misteriosas cautivan emocionalmente al lector, no escribe libros de misterio.

“Cuando era niño leí a los clásicos del misterio y de la novela policíaca, pero también leí a Kafka, Melville, Dostoievski, Poe… Mis novelas tienen mucho de autobiográfico. En ocasiones mis propias vivencias y las personas que voy encontrando a lo largo de la vida sirven para alimentar mi ficción, que se halla en una frontera entre lo real y lo irreal. Es, antes que cualquier otra cosa, una ficción existencial”.

Quizás, por eso, narre en primera persona. También debido a que se siente cómodo escribiendo así. “De ese modo, hay cosas que no puedo saber, la primera persona nunca puede ser omnisciente. Y para el tipo de libros que escribo es lo más apropiado”.

La última cuestión es obligada. Una de sus novelas, 'O bom inverno', surgió tras el bloqueo literario que le supuso a João Tordo el premio Saramago. Entonces, ¿cómo alguien con bloqueos puede enseñar a escribir en talleres?

“Era la primera vez que no sabía si iba a estar a la altura de las expectativas. 'O bom inverno' es el más diferente de todos cuantos libros he escrito. Me liberé completamente para esta historia. A partir de ella no tengo bloqueos creativos”.

En los talleres literarios es fundamental enseñar la importancia de conseguir crear una rutina literaria y “en los días que he estado en Rianxo he escrito más que en los últimos seis meses”, concluye.

Ramón Blanco

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