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Imagine Dragons, la banda que no se “entendía” en los casinos de Las Vegas

Su primera visita a España se producirá en diciembre y viene acompañada de gran expectación, hasta el punto de que los dos conciertos previstos en Madrid y Barcelona han tenido que cambiar de escenario ante la fuerte demanda del público.

“Tocábamos ante gente que había acudido a apostar al casino y que ahora te digan que estás agotando entradas en países en los que actúas por primera vez es algo increíble” manifiesta el bajista de la banda Ben McKee en una entrevista con Efe.

Sus conciertos entre máquinas tragaperras, ruletas y crupieres permitían a los cuatro integrantes de esta banda de rock experimental ganar el dinero suficiente para poder vivir, pagar sus facturas y, sobre todo, hacer realidad su verdadera “pasión”: la música.

Era entonces cuando apenas podían exponer sus composiciones y sus conciertos se centraban en hacer versiones de canciones conocidas de grupos como The Rolling Stone o The Beatles, lo que, según McKnee, les permitió aprender “mucho” sobre ellos.

“No seríamos la misma banda si viniésemos de una ciudad diferente. Las Vegas es un lugar único para comenzar, no es como Nueva York o Los Ángeles, donde todo está un poco más saturado y son numerosas las bandas que compiten para ver cuál es la mejor” argumenta McKee.

En su único disco “Night visions”, sus canciones van cargadas de dolor, tragedia y frustración, a la par que de esperanza, y es que, para este grupo, componer música es algo así como una especie de “proceso terapéutico”.

“Cualquier tipo de emoción o de experiencia puede inspirar una canción, todo lo que forma parte de la experiencia de ser humano, tanto si nos sentimos tristes como si nos sentimos contentos”, apunta.

En este álbum han trabajado durante casi cuatro años, “tratando de averiguar cuál es el sonido que define a Imagine Dragons” conscientes de que era su carta de presentación y lo que los iba a definir en el futuro.

“Queríamos un disco que no fuese una colección de unas cuantas canciones, queríamos crear una especie de viaje, una experiencia sonora para los oyentes”, refiere.

Un grupo al que le gusta explorar diferentes estilos musicales, que no duda en mezclar ritmos africanos o latinos con música electrónica, folk y rock y cuya máxima preocupación es ser “honestos” con lo que hacen.

“No tratamos de crear la música para un tipo particular de persona, tampoco tratamos de crear música para venderla, sino que tratamos que represente quiénes somos y de dónde venimos. Nos mantendremos donde estamos y esperemos que la gente siga con nosotros”, comenta el bajista del grupo.

De hecho, aseguran que se muestran abiertos a cualquier estilo, a cualquier música del mundo y no evitan aquello que no suena a rock and roll. “Nos gusta explorar cualquier idea musical que viene a nuestra mente. Cualquier tipo de música nos puede inspirar”.

Aunque McKnee asegura que tienen tantos temas compuestos que podrían grabar un nuevo álbum, Imagine Dragons continuará promocionando su único disco con una gira que, además de Europa, recorrerá América y Australia.

Víctor Usón.

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