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El rodar de cientos de bicicletas y el tapiz de colores del pelotón que integran la Vuelta Ciclista a España es un fenómeno deportivo, pero también económico y de promoción. Su llegada a las ciudades, acompañada de una completa retransmisión televisiva en directo, se convierte en un codiciado impulso económico y en un gran altavoz mediático.