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Tres décadas de investigación entre el hombre, el burro y el niño de Orce

Orce podría haber pasado a la historia como un municipio más de los que nutren el norte de la provincia granadina si un joven Josep Gibert, licenciado en Geología y paleontólogo, no lo hubiera ubicado en el panorama científico internacional con sus investigaciones.

La riqueza arqueológica del municipio se descubrió en 1976, con una primera expedición de Gibert a la zona que sirvió para desentrañar el yacimiento de Venta Micena, con 1,4 millones de años de antigüedad, y que desde ayer vuelve a la actividad investigadora.

Desde la primera excavación del 'descubridor' de Orce, en 1982, han pasado más de tres décadas que no han enterrado ni los enfrentamientos entre los investigadores, ni los “dimes y diretes” sobre los hallazgos en la zona.

Josep Gibert descubrió entonces, acompañado de su hijo Luis, un fragmento de cráneo de características humanas, un hallazgo que se promocionó por todo el mundo para presentar al 'Hombre de Orce', el homínido más antiguo de Euroasia, con 1,8 millones de años.

Los aplausos del descubrimiento llevaron a la organización de un gran congreso internacional con expertos de todo el mundo para subrayar la importancia del 'Hombre de Orce', pero en sus preparativos apareció una cresta y desaparecieron los apoyos.

Ya en 1989, el doctor Domènec Campillo, del Museo Arqueológico de Barcelona, dijo que la cresta detectada en el cráneo lo hacía incompatible con un ser humano, por lo que apuntaron que podía ser un animal, y convirtieron al hombre en el 'Burro de Orce', que hasta apareció en revistas de humor como 'El Jueves'.

El equipo de investigadores que acompañó en la firma del artículo científico a Gibert, Jordi Agustí y Salvador Moyà, apostó por el donde dije digo diego, y abandonaron la investigación aludiendo a fallos.

Al hombre y el burro defendidos y denostados por unos y otros se ha sumado este año el 'Niño de Orce' tras avalar la autenticidad de un diente de leche hallado en el yacimiento de Barranco León, zona incluida en los trabajos reanudados desde ayer.

Los detalles del diente, de un niño de unos 10 años, aparecieron este año en la revista mundial más importante de paleontología humana, Journal of Human Evolution, como el resto humano más antiguo de Europa, con 1,4 millones de años, momento en el que apuntaron que el Hombre de Orce era una rumiante.

“Si hubiéramos seguido trabajando en Orce, mi padre habría descubierto ese fósil. Lamento que no se considere el esfuerzo por dar proyección a los yacimientos que hizo mi padre”, explicó entonces a Efe Luis Gibert.

El arqueólogo catalán Robert Sala, que lidera las nuevas excavaciones, ha propuesto pensar en el futuro y dejar de confrontar con el pasado y cuenta con el apoyo de la Junta de Andalucía, que busca que la UNESCO declare Orce Patrimonio de la Humanidad.

Lo hace tras ganar un concurso público del Gobierno andaluz al que también se presentó, sin éxito, Luis Gibert.

María Ruiz.

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