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Dos certeros disparos de la Policía acabaron con nueve horas de drama. Sendos balazos en el hombro y una pierna de un hombre de 24 años resolvieron el secuestro que se había producido en el Ayuntamiento de la ciudad bávara de Ingolstadt a primera hora de la mañana y condujeron a la liberación de los dos últimos rehenes y la captura del criminal.