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José María Pou declara que “el que ha empezado atacando a la cultura es el Gobierno”

Este actor y director ha ofrecido una rueda de prensa en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Santander, que rinde homenaje al escritor Javier Tomeo con la interpretación por, primera vez en castellano, del monólogo “El Gallitigre”.

Tras más de cuarenta años sobre las tablas, Pou (Mollet del Vallés, Barcelona, 1944) asegura que cada día piensa más que trabaja demasiado y que debe “bajar el pistón”, racionalizar su agenda e ir pensando en la retirada.

Pero esta noche volverá a encarnar a un solitario payaso que no forma dúo con ninguno de los animales del circo y que tendría su alter ego en el “gallitigre”, una mezcla de fiero tigre de Bengala y pacífica gallina.

El “gallitigre” sería, para Pou, el símbolo de la unión de los opuestos y la antítesis de lo que está pasando en este país, donde “tigres y gallinas andan mordiéndose a la yugular unos a otros”.

En la fábula de Javier Tomeo, el tigre es el animal agresivo que está dispuesto “a comerse a su presa”, frente a la gallina, “insignificante” ante el gran felino.

“La gallina no ataca si no la atacan”, ha indicado el actor, para quien esta ave representaría a “los amantes de la paz”, mientras que el tigre sería “la violencia”.

Siguiendo con el paralelismo, según este actor, “el que ha empezado atacando grande, y está mordiendo, rompiendo y destrozando en el ámbito cultural, es el Gobierno”. “En el teatro somos esas pobres gallinitas que estamos ahí sufriendo los zarpazos enormes de ese monstruo”, ha apostillado, antes de decir que con este tema se estaba “calentando”.

El intérprete confía en que “el entendimiento llegue algún día” y añade que eso ha sido posible en otras épocas, con gobiernos del mismo signo político que el actual.

Pou reconoce “brotes verdes”, ya que festivales de teatro como los de Mérida o Almagro y otros como los de Peralada o Poblet han aumentado sus espectadores y han mejorado su recaudación.

Pese a ello, “los números cantan”, y la asistencia a las salas y la recaudación han bajado un 30 por ciento en el último año, según dice este intérprete, que cree que la subida del IVA para la cultura ha sido “mucho más que un crimen”.

“Es el producto de unas mentes descabelladas que no dan ningún valor a la cultura. Me parece una puñalada trapera, un golpe mortal, y se ha notado”, ha enfatizado.

Pero, a su juicio, la subida del precio de las entradas por el IVA no ha sido tan perjudicial como la desaparición de muchas productoras que no pueden asumir el incremento de costes.

A oídos de este actor ha llegado que en otoño el Gobierno podría reconsiderar su postura y, aunque el aumento del IVA en la cultura no se revocaría, podría “modificarse de alguna manera”.

“Parece que después de muchas llamadas, y de ver y comprobar que la medida no sólo ha sido desastrosa para la industria cultural, sino también para las arcas del Estado, con las gestiones y presiones de todo el mundo me decían la semana pasada que en septiembre puede ser que nos llevemos una sorpresa”, ha manifestado.

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