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Argullol cree que la sociedad española “vive al margen del aprecio por la cultura”

Y es que para Rafael Argullol (Barcelona, 1949), que publicará a primeros de septiembre su último libro, “Maldita perfección. Escritos sobre el sacrificio y la celebración de la belleza”, esta situación que estamos viviendo propicia un momento especialmente curioso.

“A lo largo de la historia se han vivido situaciones muy difíciles, pero ésta es completamente nueva”, explica hoy a Efe el pensador catalán y universal.

“Es como si estuviéramos -afirma- caminando al filo de la navaja y a un lado estuviera la promesa de un renacimiento y al otro, la sospecha de una edad oscura. Ante esto ninguno de nosotros nos atrevemos a hacer un pronóstico de si vamos a caer a un lado o a otro”, sostiene el autor de “Visión desde el fondo del mar”.

Para este viajero del mundo con más de veinticinco obras a su espalda, que asegura que las ideas hoy han dimitido de proponer proyectos utopizantes y que no hay una cultura fuerte del deseo, como en la Ilustración o en el Romanticismo, “solo existe el deseo del entretenimiento tonto y la diversión banal”, dice.

Ve, además, en la reivindicación del humanismo y de la obra bien hecha, “la única manera de romper este círculo de pesimismo nihilista.

“La obra bien hecha, ya sea del músico, el político, el escritor, el zapatero, el bombero o el médico, es la que puede dar dignidad al ser humano”, advierte.

En España la situación de decepción se agrava, en opinión de Argullol, porque la sociedad vive completamente al margen de la cultura. “Digamos que aquí se nota mucho algo que se disimuló en el tardofranquismo y en los años 70, 80 y 90”, añade.

“Parecía que por fin en España iba a cambiar -argumenta-, pero fue un espejismo, una burbuja, y ahora hemos vuelto al síndrome de la herencia: no hemos tenido Renacimiento, ni Ilustración ni Modernidad, y aquello que parecía que se aceleraba en los primeros años de la democracia se ha visto que fue algo fácil”.

“Ahora nos encontramos -continúa- con una situación cultural en la que el Estado ha dejado de ser el patrón de la cultura y, como no hay iniciativa particular al respecto, esto es lo que hay: un país de nuevos ricos a los que la cultura no les importa nada”.

Y en esta misma línea, Argullol añade que, ante esta situación, lo único que podía esperar era la idea de Europa, pero que ésta también ha fracasado por su falta de ideas y su construcción tan económica y pragmática.

“Aquí no hay líderes, pero en Europa tampoco; solo que allí, en el resto de Europa, todavía funcionan restos del pasado, de países que sí que han tenido Ilustración, Renacimiento y Modernidad, y se nota. Esos países son incapaces de hacer los recortes que se han hecho aquí en investigación, educación o cultura en momentos difíciles”, añade.

En su nuevo libro “Maldita perfección…” (Acantilado), que saldrá a la callé a primeros de septiembre, el filósofo y catedrático de Estética y Teoría de las Artes ha reunido 23 piezas escritas a lo largo de los últimos diez años, en las que el nexo común es la belleza y su tratamiento hoy en día: la belleza como sacrificio y celebración.

Un título que reivindica todos los libros de Argullol, una travesía por los temas que ha tratado el autor, sobre la necesidad de la recuperación de la memoria, el silencio, la lentitud y la poesía.

En resumen, un libro que es todo un pequeño programa personal de Argullol para actuar en el mundo de hoy “e ir contracorriente de cómo van las cosas, añade el propio pensador.

Carmen Sigüenza.

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