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Hernán Cortés, el pintor que retrata nuestra época

El Rey, el príncipe Felipe, José María Aznar, José Luis Rodríguez Zapatero, Felipe González y Rodrigo Rato son solo algunas de las reconocidas figuras que Cortés ha trasladado al lienzo, tratando siempre de ahondar en el ser humano que se esconde detrás del personaje público.

Aunque no desvela de qué habla un retratista con los presidentes de gobierno, asegura que tener una relación cercana con ellos le permite conversaciones muy “interesantes”.

“Esto te aporta muchas pistas sobre su manera de ser. Hay algunos en los que sobresale más lo humano, familiar y afectivo, y hay otros en que lo profesional y lo institucional tiene un peso mayor”, confiesa en una entrevista con Efe.

Sus modelos son personajes mediáticos que generan simpatías y rechazos, algo de lo que Cortés está “obligado” a alejarse, y de hecho defiende que el ser retratista le ha enseñado a prejuzgar menos a las personas: “Se trata de una persona que se ha puesto en tus manos, y lo que hagas será la imagen que de ella perdure”.

Y dice que, cuando coge el pincel, debe conseguir una “especie de desdoblamiento”. Por un lado, tener la pasión necesaria para que la obra le transmita “calor” al público y por otro, contar con la distancia que requiere pintar a alguien.

Además de políticos, Cortés ha retratado a filósofos, escritores o empresarios como Dámaso Alonso, Fernando Savater, José Luis Sampedro, Jorge Guillén o Francisco González. Busca de este modo, pintar a personajes de distintos espectros sociales, porque, “si solo te quedas en uno, te acaban imponiendo sus normas”.

En su discurso, hay una defensa del retrato pictórico, que para él sigue estando vigente, en el que cabe la innovación y la creatividad. “Miren a Velázquez”, advierte y acusa de ser unos ignorantes los que creen que la mejor época del retrato ya pasó.

“Lo dicen por desconocimiento. El que conoce de verdad el mundo de la pintura y no se limita a saber cuatro tópicos de su mundillo no lo cree” argumenta Cortés, que acaba de dirigir un curso de verano en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo en Santander.

De hecho, considera que actualmente se puede retratar un espectro social mucho más amplio que en otro tiempo, porque en sociedades democráticas la distancia que existe entre el personaje público y el ciudadano de “a pie” no es tan grande como se cree: “Sobre todo, el ser humano que se esconde detrás”.

Aunque no le guste ser denominado “pintor de cámara del siglo XXI”, afirma que parte de la historia se puede entender a través de los retratos que en cada época se han hecho de los personajes ilustres y asegura que, mientras exista pintura, habrá retratos.

“Para ser un buen retratista tienes que ser un buen pintor; sin embargo, para ser un buen pintor no tienes por qué ser retratista”, defiende.

Hernán Cortés, que reconoce haber sentido siempre un gran interés por la representación del cuerpo humano, se muestra seguro de que el retrato pictórico seguirá gustando, porque a la gente le interesa la vida del ser humano: “De ahí, el cotilleo”, bromea.

Víctor Usón.

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