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Sonorama termina su edición más multitudinaria

“Más allá de la crisis y de la subida del IVA cultural, que hacía temer por el futuro de Sonorama, el público ha respondido y ha dicho que hay que seguir”, ha asegurado Ajenjo a Efe.

El pasado miércoles, antes de que se diera el pistoletazo de salida con una fiesta de bienvenida en la zona de acampada, con capacidad para unas 7.000 personas, ya se intuía que el festival sería un éxito rotundo, porque sólo quedaban mil abonos en venta. La apertura oficial, con Belle and Sebastian como plato principal, confirmó que la de este año iba a ser una edición para recordar. Sin embargo, el punto más alto se ha registrado en las dos últimas noches, con tal volumen de público que las colas en taquilla alcanzaban cientos de metros desde la mañana.

Ajenjo ha afirmado que el viernes, cuando los protagonistas principales eran los escoceses Travis, batieron récord de público, con 10.000 personas repartidas en los escenarios de Sonorama. “Los dos últimos días han sido una locura, porque superar la cifra de los 8.000 asistentes ha desbordado las previsiones y ha obligado a modificar todo el sistema de seguridad e identificación del público con pulseras, porque no podíamos dejar fuera a personas que querían asistir a los conciertos y que, en muchos casos, venían de lugares muy alejados”, ha explicado Ajenjo.

De hecho, han añadido a las pulseras de doce colores que identifican a los asistentes a los conciertos, que se canalizan por cuarenta accesos, dos colores más, lo que ha complicado todo el control de entradas y seguridad.

El escenario principal del Ribera del Duero acogió anoche las actuaciones de Supersubmarina y de Standstill, como principal reclamo de una jornada dedicada a la música “indie” en español.

Los catalanes Standstill ofrecieron en el escenario principal del Sonorama su espectáculo sonoro, escénico y visual 'Cenit', diseñado para representarlo en salas y grandes festivales. Después llegaron los jienenses Supersubmarina, con su trabajo 'Santa Cruz', que les catapultó al éxito el año pasado.

Sin embargo, las actuaciones de ayer en Sonorama han empezado a las doce del mediodía en pleno centro de Aranda de Duero, en la Plaza del Trigo, con la actuación del cántabro Igloo.

Javier Ajenjo ha adelantado que precisamente una de las ideas que comenzarán a estudiar para la próxima edición de Sonorama es reforzar las actividades en el casco urbano de Aranda de Duero con más escenarios. En muchos momentos del día era difícil avanzar por las calles de Aranda de Duero entre riadas de personas que abarrotaban los establecimientos de hostelería de la ciudad.

Ajenjo considera que “seguramente” se habrá superado la cifra de 2,5 millones de euros que se estima que genera Sonorama en su entorno, aunque “todavía es pronto para precisar”.

De hecho, no sólo se ha desbordado la previsión de los organizadores en cuanto a asistentes a los conciertos, porque las catas de vino de la denominación de origen Ribera del Duero no han podido dar cabida a todos los solicitantes y los asadores de la localidad se han visto desbordados por la gran afluencia de clientes casi constante.

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