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La magia de La Cenicienta regresa a México en su versión “más danzable”

“La historia se logra transmitir por la extraordinaria música de Sergei Prokófiev, quien se inspiró mucho en el cuento para darle algunas cosas cómicas y chistosas que se pudieran trasladar a la puesta en escena”, dijo a Efe la maestra de la Compañía Nacional de Danza (CND), Natasha Lagunas, unas horas antes de su estreno.

Casi 200 años después del estreno del ballet “La Cenicienta” en Londres (Reino Unido), setenta bailarines de la CND y de la Escuela Nacional de Danza Clásica y Contemporánea interpretan este clásico de la literatura infantil.

“Esto se convierte en un reto para muchos bailarines, porque están acostumbrados a salir a bailar, pero aquí también tienen que actuar”, explicó Lagunas, quien puso como ejemplo las “cómicas” interpretaciones de las hermanastras de Cenicienta llevadas a cabo por dos bailarines de la compañía.

Para Alan Ramírez, de 25 años, esta es la primera vez que le adjudican un papel femenino, algo que desde el primer momento “le interesó” por la oportunidad que representaba.

De su papel, confesó, el reto es estar en el límite entre conseguir una actuación graciosa o una “grotesca y excesiva”.

De esta forma, Ramírez, sin caer en la mera parodia, consigue una de las actuaciones más destacadas del espectáculo, y convierte a la antipática hermanastra de Cenicienta en un personaje afable.

“Se buscaron bailarines masculinos para que el efecto fuese más gracioso; además, las hermanastras eran feas y más toscas”, indicó.

En el caso de la bailarina que interpreta a Cenicienta, Lagunas indicó que se buscó a una persona que dominara tanto la técnica como la interpretación, puesto que de ella depende que la historia parezca real.

Por otro lado, el vestuario de este ballet de La Cenicienta data de la temporada de 2010 y, aunque a grandes rasgos se encuentra en buen estado, algunos trajes tuvieron que ser reemplazados y otros se repararon con nuevos broches.

La madrastra, las hermanastras, el peluquero o la modista calzan zapatos, a diferencia del restos de bailarines que utilizan zapatillas de ballet, porque son personajes de carácter en los que recae el peso de la actuación, amén del príncipe y de Cenicienta.

“El espectáculo reúne la magia del cuento que todos conocemos desde niños”, precisó Lagunas, quien destacó que el montaje consigue trasladar el “mundo fantástico del cuento”.

El ballet se estrenó originalmente en 1822 con el nombre de “Cenicienta o la pequeña zapatilla de cristal” en el King's Theatre de Londres (Reino Unido), con libreto de Albert Decomte y música de Fernando Sor.

Al término de la Segunda Guerra Mundial, el británico Ben Stevenson acopló la coreografía con la música de Sergei Prokófiev, quien antes había interpretado el cuento de Charles Perrault (1628-1703) para que la historia fuera lo más “danzable” posible.

“La Cenicienta” se presentará en el Palacio de Bellas Artes desde este sábado hasta el próximo 25 de agosto.

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